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  • 04
    Febrero
    2010

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    Avenida de Alfonso Molina: De camino de salida a avenida urbana

    Hasta el año 1912, Monelos era uno más de los núcleos de población del Ayuntamiento de Oza, precisamente el que acogía el edificio consistorial, hoy desaparecido. Con la incorporación de Oza al término municipal coruñés, Monelos se convirtió en uno de sus barrios periféricos, pero conservó durante mucho tiempo su estilo de vida característico, en el que la proximidad del río que lleva el mismo nombre de la zona fue uno de sus rasgos definitorios. El río, que hoy discurre canalizado bajo tierra, era el lugar donde acudían a lavar las coladas mujeres de toda la ciudad y el espacio preferido para los juegos de los niños de este barrio. Monelos dispuso además de su propio cine, que se encontraba al final de la calle Caballeros, y de su sociedad recreativa, el popular Liceo, que contaba con una pista de baile a la que acudían cientos de coruñeses para disfrutar de uno de los lugares de esparcimiento más agradables de la ciudad. El barrio fue escenario en 1823 de la llamada Batalla de Monelos, en la que las tropas liberales se enfrentaron al ejército francés conocido como los Cien Mil Hijos de San Luis, que pretendían reinstaurar el absolutismo en España. El combate se desarrolló en la zona comprendida entre el antiguo puente de Monelos y el actual instituto Fernando Wirtz. A mediados del siglo pasado aún aparecieron en el barrio algunos de los proyectiles de cañón disparados en aquel enfrentamiento. El crecimiento de A Coruña durante los años sesenta provocó la transformación radical de Monelos. La construcción de la avenida de Alfonso Molina obligó a expropiar numerosas fincas, hasta entonces dedicadas a cultivos. Posteriormente se levantó el Barrio de las Flores, que fue seguido por las Torres de los Marineros, que acabó con las casas que ocupaban el margen derecho de la antigua carretera. El viejo camino, que se dirigía hacia Eirís y fue durante muchos años la principal salida de la ciudad, acabó convertido en una avenida. Aún es posible observar alguna de las pequeñas casas del antiguo núcleo de población, que subsisten rodeadas por el hormigón y los semáforos. J. M. Gutiérrez

     

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