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  • 08
    Febrero
    2010

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    Gutenberg: El joyero que inventó la imprenta

    El personaje al que el nomenclátor coruñés dedica uno de los viales del polígono de A Grela se llamaba en realidad Johann Genfleish zur Laden, pero fue conocido popularmente como Gutenberg a causa de uno de los apellidos de su madre. No existen demasiados datos concretos sobre su vida, aunque se cree que nació en la ciudad alemana de Maguncia en el año 1400 y que allí aprendió el oficio de orfebre. El destino quiso que este artesano acabase manejando un material aún más preciado que el oro, puesto que se trasladó con su familia a Estrasburgo y ya en 1438 comenzó a hacer experimentos de imprenta con su socio, Andreas Dritzehn. Doce años más tarde regresó a Maguncia, donde trabó relación con un comerciante y prestamista llamado Johann Fust. Los fondos que le proporcionó este socio le permitieron establecer una imprenta en la que se cree que confeccionó la Gran Biblia Sacra Latina, además de otros libros de menor tamaño. La llamada Biblia de Gutenberg se publicó a finales de 1456 y en su elaboración participó el yerno de su socio, Peter Schöffer, que trabajaba en la imprenta como aprendiz. Fust inició un pleito contra Gutenberg para reclamarle el dinero que había invertido en el negocio, por lo que el impresor debió vender su parte y continuar su actividad profesional por su cuenta. Las crónicas de la época hacen sospechar que Gutenberg perdió total o parcialmente la vista al final de sus días, por lo que fue protegido por el noble Adolph von Nassau hasta su muerte, ocurrida en 1648. Ya entonces la imprenta se había convertido en uno de los inventos fundamentales de la humanidad y su creador gozaba de un gran prestigio. Los gobernantes apreciaron enseguida el poder que representaba la edición de libros, por lo que limitaron esta actividad a unas pocas ciudades. En A Coruña no se imprimió un libro hasta el año 1806 y llevó por título Discurso que compuso y leyó Don Manuel Díez Tavanera el 15 de agosto de 1806. En 1679 apareció una obra supuestamente impresa en la ciudad, pero que en realidad lo fue en Santiago de Compostela. J. M. Gutiérrez

     

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