Blog 
El ataúd maldito
RSS - Blog de Bárbara Míguez Adeliño

El autor

Blog El ataúd maldito - Bárbara Míguez Adeliño

Bárbara Míguez Adeliño

Estudié Periodismo y Audiovisuales. Ahora más bien me desespero.

Sobre este blog de Cultura

Literatura y filmes góticos, películas malas y colmilludas, murciélagos de goma, críticas de series cuya existencia me resulta inexplicable. Muchos cadáveres y chistes sobre Dario Argento.


Intereses

terror gótico

cine independiente

literatura

romanticismo gótico

Archivo

  • 16
    Junio
    2016

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Cultura A Coruña historia Dracula mcnally florescu traducción

    La gran estafa de Drácula

    De cómo dos académicos salieron airosos con la gran estafa de Drácula

    (Este artículo, escrito por Hans Corneel de Roos, apareció originalmente en Vamped el 26 de mayo. Me he limitado a traducirlo por su interés académico para cualquier aficionado al vampirismo histórico. Mi intención era publicarlo al día siguiente de su aparición, pero mi trabajo me ha impedido traducirlo antes, por lo que ruego me disculpéis.)

    La gran estafa de Drácula

    (Imagen: Un panfleto de 1499 que muestra a Vlad el Empalador. Publicado en Wikimedia Commons con licencia Public Domain)

    “El conocimiento obtenido de Google es una cosa peligrosa” Radu R. Florescu y Matei Cazacu.

    Los lectores de Vamped estarán ya familiarizados con la ardiente disputa que se extendió durante décadas entre los profesores de Boston Raymond T McNally (1931 – 2002) y Radu Florescu (1925 – 2014) y la profesora emérita de la universidad de Toronto doña Elizabeth Miller (nacida en 1939 y portadora del honorífico Baronesa de la Casa de Drácula, entregado por la Sociedad Transilvana de Drácula, experta principal en la novela Drácula, de Bram Stoker). El núcleo de tal disputa es la posible influencia de Vlad III Drácula, el Empalador (1431 – 1476) en la caracterización del conde Drácula stokeriano.

    Mientras preparaba un artículo para el un libro sobre BBEC 2015 (la conferencia International Conference Beliefs and Behaviours in Education and Culture, organizada por Marius CriÈ™an en TimiÈ™oara (del 25 al 27 de junio de 2015), me encontré profundizando en las raíces de esta disputa. Lo que descubrí ha levantado dentro de mí una horripilante sospecha; tengo la irritante impresión de que los académicos de Boston no sólo tomaron suposiciones infundadas como hechos, sino que podrían haber desvirtuado deliberadamente datos e informaciones para darle peso a sus teorías.

    Hablamos de una línea crucial de un poema medieval con el que Stoker estaría supuestamente familiarizado que supuestamente mostraría a Drácula como un tirano, mojando un trozo de pan en la sangre de sus enemigos.

    Anthony Hogg ha explicado ya el terrible relato extendido en dos libros por McNally y Florescu. Su supuesta fuente es un poema del Meistersinger alemán Michael Beheim (1416 – 1472) Von ainem wutrich der heis Trakle waida von der Walachei (Historia de un Loco Violento llamado Voivoda Drácula de Valaquia). Fue cantado en la corte del Sacro Emperador Romano Germánico Federico III (1415 – 1493) durante el invierno del año 1463.

    En su libro de 1989, Dracula, Prince of Many Faces: His Life and His Times, McNally y Florescu afirmaron:

    "[…] Beheim’s poem [was] the source for Van Helsing’s statement in the novel that he had found a document in which Dracula was described as a blood-drinker – a clear reference to one of Beheim’s verses."

    (“(…) El poema de Beheim fue la fuente para la afirmación de Van Helsing en la novela de haber encontrado un documento en el que Drácula era descrito como un bebedor de sangre, una clara referencia a uno de los versos de Beheim.”)

    Repitieron tal afirmación en su libro de 1994 In Search of Dracula: The History of Dracula and Vampires:

    "In one verse Beheim described Dracula as dipping his bread in the blood of his victims, which technically makes him a living vampire — a reference that may have induced Stoker to make use of this term."

    ("En un verso, Beheim describió a Dracula mojando su pan en la sangre de sus víctimas, lo que técnicamente lo hace un vampiro viviente – una referencia que puede haber inducido a Stoker a usar ese término”)

    En su ensayo de 2005 sobre la campaña de McNally y Florescu para unir al conde stokeriano con Vlad, Dana Weber comentó que tal afirmación fue de nuevo utilizada en el documental de 1998 The Real Dracula:

    "Visually shocked and emotionally charged, the spectator is now ready for the climax of the story: McNally’s forceful assertion of Vlad’s “real” blood-drinking, which the historian expresses in the following words: “While he was dining amid his impaled victims, first he would have the blood from his victims gathered in bowls and he would dip the bread in the blood and slurp it down, basically"

    (“El espectador, ahora visualmente sorprendido y cargado emocionalmente, está listo para el clímax de la historia: la forzosa afirmación por parte de McNally sobre los hábitos “reales” de Vlad de bebedor de sangre, que el historiador expresa con las siguientes palabras ‘Mientras cenaba entre sus víctimas empaladas, primero recogía la sangre de sus víctimas en recipientes, entonces mojaba su pan en la sangre y la bebía, básicamente’”)

    Pero “básicamente” la interpretación del poema de Beheim por parte de McNally y Florescu no era correcta. En su artículo conjunto de 2003 para el Journal of Dracula Studies, Elizabeth Miller y David B. Dickens criticaron la peculiar interpretación de McNally y Florescu, como Anthony Hogg reportó en Vamped.

    Miller habló de una “teoría descabellada” y una “traducción remarcablemente libre del alemán original”. Lectores familiarizados con el lenguaje radical que la autora utiliza en Dracula: Sense and Nonsense (2000; 2006) notarán que el lenguaje de esta afirmación es sorprendentemente comedido.

    Un vistazo rápido al texto real de la estrofa en cuestión del poema de Beheim nos muestra que la interpretación de los autores de Boston no tiene nada que ver con una transcripción seria:

    “Er waz sein lust und gab im mut
    wann er sach swenden menschen plut;
    wenn er dy gwonhait hete,
    Das er sein hend darjnnen zwug,
    wann man im zu den tische trug
    wann er sein malzeit tete.” (Énfasis del autor del artículo)

    En el mentado artículo del Journal of Dracula Studies Miller cita la siguiente traducción correcta por parte de los estudiosos alemanes Clemens Ruthner y John Buffinga:

    It was his pleasure and gave him courage
    To see human blood flow
    And it was his custom
    To wash his hands in it
    As it was brought to the table
    While he was taking his meal.
    [Last line added by me; my emphasis]

     (Era su placer, y le daba valor
    Ver la sangre humana fluir,
    Y era su costumbre
    Lavarse las manos en ella (la sangre),
    Cuando se la llevaban a la mesa,
    Mientras tomaba su almuerzo.)

     Hasta ahora, todo bien –o, con respecto a las afirmaciones de McNally y Florescu, todo mal.- “Errar es humano, perdonar es divino”, dice el sabio. Pero ciertas sospechas impiden que yo sea divino.

    En primer lugar: para un lector angloparlante, este alto alemán antiguo (nota de la traductora: no, no es el término que usa en inglés, pero parece ser el término español equivalente. Si algún lector conoce el tema y descubre que estoy equivocada, lo corregiré.) puede sonar a galimatías, pero para todos los que hablen alemán moderno, esta variante medieval no es tan difícil de descifrar; incluso yo, un holandés, entiendo lo que dice.

    Con respecto a este decisivo verso número 174 “Das er sein hend darjnnen zwug” (Lavarse sus manos en ella [la sangre]), todo alemán entenderá fácilmente las tres primeras palabras “das er sein” (lit: “que él su…”). Cualquier germanohablante reconocerá la palabra “hend” como equivalente a la palabra moderna “Hand” plural “Hände” (mano/manos). La Biblia de Lutero, una de las bases del alemán moderno, también usa esa palabra:

    “Aber fur disem allen, werden sie die hend
    an euch legen, vnd verfolgen, vnd werden

    euch vbirantwortten ynn yhre schulen
    vnnd gefencknisse, vnnd fur konige vnnd
    fursten zihen, vmb meynes namens willen. (Luther Bible, 1522, Luke 21:12; énfasis del autor)”

     “Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre.” (Lucas 21:12, Reina Valera.) (Nota de la traductora: el autor utiliza la traducción al inglés de la King James Bible. Por ello he elegido una de las traducciones más comunes al español)

    Es más, la palabra “Hand” incluyendo las formas “hend” y “hende” se discuten extensamente en 20 páginas del Deutsches Wörterbuch (DWB) por los autores Jacob y Wilhelm Grimm (Lepizig, 1854, 1961) Los hermanos Grimm citan, entre otros, un fragmento de una rima que aparece en varios cancioneros populares (Lieder) que fueron publicados durante su época; las dos primeras líneas emplean “hende” y “hand” (o “hant”) demostrando que ambas formas eran intercambiables:

    “er nam sie bei der hende,
    bei ir schneweiszen hand,
    er fürt sie an ein ende,
    do er ein gertlein fand.” [DWB, Vol.10, Column 324; my emphasis]

     “Entonces él la tomó por la mano,
    por su mano blanca como la nieve,
    y la llevó a un lugar,
    donde encontró un pequeño jardín”

    También encontramos “hende” junto con “hand” y “hant” en Althoch- und niederdeutsche Volkslieder, mit Abhandlung und Anmerkungen, Liedersammlung in 5 Büchern de Ludwig Uhland, Altdeutsches Liederbuch: Volkslieder der Deutschen nach Wort und Weise aus dem 12. bis zum 17. Jahrhundert y Deutsche National-Litteratur: historisch kritische Ausgabe, vol. 13, Deutsches Leben im Volkslied um 1530 de Franz Magnus Böhme y Das Alte deutsche Volkslied nach seinen festen Ausdrucksformen betrachtet de Albert Julius Wilhelm Daur.

    Diría que no es ningún problema para cualquier filólogo alemán. Pero también cualquiera que haya estudiado inglés medieval reconocerá la palabra, dado que las palabras inglesas y alemanas tienen la misma raíz. Recordad este pasaje de Los Cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer:

    “Oure Hoost tho spak, “A, sire, ye sholde be hende

    And curteys, as a man of youre estaat;

    In compaignye we wol have no debaat.”

     Hende, en este caso, significa cortés, de “to be at hand” (estar a mano) que tuvo el significado original de estar “cerca del rey”. Que es lo que la versión en inglés contemporáneo del texto nos dice:


    “Our host then spoke, Oh Sir, you should be courteous

    And polite, as befits a man of your position.

    We won’t have any arguments in our company.”

     (“Nuestro huésped habló: Oh, señor, debes ser amable,
    y educado, como beneficia a un hombre de tu posición,
    no tendremos ninguna discusión en nuestro grupo”)

    El verbo arcaico inglés “to hend” fue utilizado por Sir Richard Burton en The Book of the Thousand Nights and a Night, vol. 1 (1885) (Las mil y una noches) en el sentido de agarrar o sujetar. La asociación con la palabra mano es clara.

     La palabra “darjnnen” tampoco supone un problema, dado que es una variación ortográfica de la palabra “darinnen” (allí dentro), comprensible por cualquier hablante de alemán, dado que todavía se usa.

     Algo más difícil es la palabra “zwug” pero cualquier estudiante de alemán o traductor profesional puede darse cuenta rápidamente de lo que significa: es el pasado simple del verbo alemán (ahora obsoleto) “zwagen” (la misma forma que tragen → trug” o “schlagen → schlug”). “Zwagen” significa bañar o lavar.

    “Zwagen” se explica en la conocida Grammatisch-kritisches Wörterbuch der Hochdeutschen Mundart de Johann Christoph Adelung, Leipzig, 1793-1801, reimpresa en 1970 por Georg Olms Verlag. Y por supuesto también encontramos la palabra mencionada en Deutsches Wörterbuch de Jacob y Wilhelm Grimm.

     Los hermanos Grimm citan, entre otros, los trabajos de Hans Sachs (1494–1576), también un famoso Meistersinger, que vivió casi un siglo más tarde que Beheim. Su obra es aún conocida hoy en día.

    La gran estafa de Drácula

    (Nota: El autor no proporciona una traducción del texto)

     Sachs también usa “zwagen” en su poema Das Hellbad (El Baño Medicinal) (aproximadamente 1565)

    La gran estafa de Drácula

    (Nota: Imagen del artículo original. El autor tampoco proporciona una traducción, sólo la ofrece como ejemplo del uso de la palabra zwagen)

    El término se usa al menos hasta 1736, con el texto de Peter Creutziger Neu-aufgelegtes Planeten-Buch en su capítulo “Von Baden, Schröpffen, Fußbaden und Zwagen.”

    La gran estafa de Drácula

    (Nota: Imagen del artículo original)

    En resumen, si McNally y Florescu hubieran encontrado un estudiante medio competente de alemán, o se hubieran molestado en investigar ellos mismos, nunca habrían llegado a una interpretación sin base en el texto. Después de todo, la transcripción del poema original de Beheim, guardada en la Biblioteca de la Univesidad de Heiderlberg, está disponible en forma de libro al menos desde 1903.

     La gran estafa de Drácula

    La gran estafa de Drácula

    (Nota de la traductora: De nuevo se trata de una imagen del propio artículo) (Pie de foto: Página de la disertación de Gregor C. Conduratu Michael Beheims Gedicht über den Woiwoden Wlad II. Drakul: Mit historischen and kritischen Erlaeuterungen. Por favor, recordad que el recuento del nombre “Vlad” en la Casa Basarab en Historia moderna empieza Vladislav I de Valaquia, quien gobernó entre 1364 y 1377. El poema de Beheim trata de Vlad III Drácula “El Empalador”, no su padre Vlad II Dracul.

    También existe otra posibilidad: que los profesores no tradujeran la estrofa (ni pidieran ayuda en su traducción) del alemán original, sino que utilizasen una traducción existente. En ese caso, no he podido encontrar tal traducción, al menos no del alemán al inglés. Aunque el libro “Whose Bread I Eat”: The Song-Poetry of Michel Beheim(1981)” de William C. McDonald menciona el poema, no proporciona una traducción.

     Pero el alemán y el inglés no son los únicos idiomas del mundo. ¿Y si hubieran utilizado el francés?

    La gran estafa de Drácula

    (Imagen del artículo original. L’histoire du Prince Dracula en Europe centrale et orientale : XVe sieÌ€cle (1988) de Matei Cazacu. Google Books)

     Esta es una traducción del poema de Beheim al francés moderno, publicada en 1988, un año antes de que McNally y Florescu lanzasen su asombrosa afirmación. Y, ¡Oh, estómago de la eterna vaca sagrada!, la traducción al francés es correcta. Se corresponde palabra por palabra con la traducción inglesa de Ruthner y Buffinga. No es de extrañar, dado que todos han trabajado con el mismo texto.

     Encontré esta traducción en un libro francés llamado L’histoire du Prince Dracula en Europe centrale et orientale : XVe sieÌ€cle (1988) escrito por Matei Cazacu (nacido en 1946), un conocido estudioso rumano especialista en historia medieval y experto en Drácula, quien ha vivido en París desde 1975.

    Pero, aún más significativamente, Cazacu fue el co-autor de Radu Florescu para el libro In Search of Frankenstein (1975) publicado por New York Graphic Society; la misma editorial en la que McNally y Florescu publicaron en 1974 su libro In Search of Dracula: A True History of Dracula and Vampire Legends.

     ¿Sería descabellado asumir que Florescu y Cazacu, ambos emigrantes de Bucarest, ambos expertos en Historia rumana, ambos trabajando en el mismo campo del mito de Drácula, y coautores de un libro sobre Frankenstein, se fijaron el uno en el trabajo del otro en los ochenta?

     ¿Sería una locura sospechar que Florescu conocía la traducción de Cazacu del poema de Beheim en 1988, antes de que él y McNally lanzasen su sorprendente “revelación” de que un contemporáneo de Vlad el Empalador describiese a Vlad mojando un trozo de pan en la sangre de sus víctimas?

    ¿Sería malicioso cuestionarse que, si McNally y Florescu quizá tomasen algunas libertades con la traducción de Cazacu, y la hicieran sólo un poquitín menos correcta, para inflar su teoría de que Bram Stoker sabía de la “reputación de Vlad como bebedor de sangre”? A fin de cuentas, es una sola letra: “main” a “pain”.

    Un cambio de una letra. ¿Sería posible que un telefax estropeado, un error de la máquina de telex (el email, el WhatsApp y el Messenger no existían aún) fuesen la causa del malentendido? En realidad no. “Main” es un sustantivo femenino, “pain” es un sustantivo masculino. La expresión “sa pain” en vez de “sa main” no tiene ningún sentido.

     ¿Sería plausible que Florescu, hasta 1994, cuando lanzó sus tesis de nuevo con McNally, no hablase una sola vez con Cazacu sobre el verso del poema de Beheim, que había causado tal revuelo en los círculos de estudiosos de Drácula?

    La gran estafa de Drácula

    (Nota: Foto original del artículo. Pie de foto: La conexión Cazacu. Mattei Cazacu aparece en la portada de In Search of Frankenstein (2011) y Dracula’s Bloodline: A Florescu Family Saga (2013). 

    En 2013, Florescu y Cazacu cooperarían de nuevo, esta vez en el libro Dracula’s Bloodline: A Florescu Family Saga. Su página web afirma: “With the publication of DRACULA’S BLOODLINE, A Florescu Family Saga, Professor Florescu (with added expertise provided by his friend and fellow historian medievalist Matei Cazacu) illustrates how decades of painstakingly diligent research can combine to carry on a family legacy – especially when that legacy is of national and international interest.” (“Con la publicación de Dracula’s Bloodline: A Florescu Family Saga, el prof. Florescu (con la añadida experiencia de su amigo e historiador medieval Matei Cazacu) ilustra como décadas de investigación diligente pueden combinarse con un legado familiar, especialmente cuandoo tal legado es de interés nacional e internacional.” )

    “Amigo y colega”, ¿pero incluso en 2013, mientras trabajaba en un libro conjunto que cubría, entre otros temas, la reputación de Vlad III Drácula, no tuvieron una sola conversación sobre el Príncipe Oscuro mojando su pan en sangre, una conversación que podría haber motivado a Florescu a replantearse sus afirmaciones, o a Cazacu a revisar su traducción? Pregunto, y que el lector juzgue.

     Pero la investigación en el tema sugiere una razón plausible para McNally y Florescu para omitir el manuscrito de Beheim en Heidelberg, la disertación de Conduratu de 1903 y el libro de 1988 de Cazacu en su detallada bibliografía. Dracula, Prince of Many Faces nos proporciona la pista decisiva. McNally y Florescu escriben acerca del llamado manuscrito de St. Gallen y sus historias de terror sobre Vlad el Empalador:

    “With the help of the research kindly placed at our disposal by our colleague and friend Matei Cazacu of the University of Paris, a fellow Dracula hunter of many years standing, and using – with caution – the poem of Michael Beheim as a genuine historical source, we now find it possible to reconstitute the route followed by one of these persecuted monks and describe the precise circumstances of his meeting Frederick III’s poet laureate, Michael Beheim, at the emperor’s palace in Wiener Neustadt. [my emphasis]”

     (“Con la ayuda amablemente proporcionada por nuestro colega y amigo Matei Cazacu de la Universidad de Paris, colega en la caza de Drácula durante muchos años y usando –con precaución- el poema de Michael Beheim como fuente histórica genuina, nos encontramos en posición de reconstruir la ruta seguida por uno de estos monjes perseguidos y describir las precisas circunstancias de su encuentro con el poeta de Federico III, Michael Beheim, en el palacio del emperador en Wiener Neustadt.”)

    Así que, evidentemente, mientras preparaban Dracula, Prince of Many Faces, McNally y Florescu utilizaron el apoyo de Cazacu. ¿Pero cómo sabian que el uso de Cazacu del poema de Beheim era “con precaución”? Eso implica que los tres hombres no sólo discutieron en manuscrito de St. Gallen, sino también el poema de Beheim y cómo interpretarlo.

     En 1989, tras intercambiar información con Cazacu, McNally y Florescu saltaron a la luz pública y anunciaron a sus asombrados lectores que el poema de Beheim se refiere a Vlad III mojando su pan en la sangre de sus víctimas, lo que es una interpretación ridícula y sí, una falsificación.

    ¿Deberíamos creer ahora que McNally y Florescu tradujeron personalmente el párrafo alemán o que recibieron la traducción de otra fuente distinta a Cazacu, el único traductor conocido del poema de Beheim, y que no discutieron su sensacional descubrimiento con su amigo y ayudante, quien era conocido por ser “cauto”? ¡Ja! Utilizando la frase de Elizabeth Miller: ¡Bazofia!

    Más probable es, en mi opinión, que los “profesores draculescos” supieran de la traducción de Cazacu y decidieran “mejorarla” un poquito por cuenta propia, dejando a Cazacu sin mencionar como el traductor original para no incriminarlo como a un mal lingüista. Los autores conectan su comentario de que Cazacu está familiarizado con el poema de Beheim con su discusión del manuscrito de St. Gallen, no con el poema en sí mismo. Un cambio inteligente.

     Ni en Dracula, Prince of Many Faces ni en la edición revisada de In Search of Dracula encontramos el manuscrito original de Beheim o la traducción de Cazacu de 1988 mencionadas como fuente. Al final, nadie parece responsable de esta miserable “traducción”. McNally y Florescu cubrieron sus huellas, y la traducción “remarcablemente libre” parece materializarse del aire.

    En mi humilde opinión, creo que hemos pillado a los profesores McNally y Florescu con sus manos en la jarra de las galletas; un acto de fraude académico tan bien realizado que la gran multitud de adeptos de Drácula, hambrientos de auténticos detalles sangrientos, se lo tragaron enterito.

     Así cuando Miller, Dickens, Ruthner y Buffinda, que en 2003 investigaron el manuscrito original de Beheim en Heidelberg y descubrieron que la traducción era inexacta, pero no cómo ni por qué. Este puede ser el motivo de la comedida expresión “remarcablemente libre”.

     Ha llevado otros 13 años entender la progresión real de los eventos. Pero, de hecho, sólo me ha tomado tres días ahora, gracias a Inernet y al “conocimiento por medio de Google”, que me permitió detectar la traducción de Cazacu del poema de Beheim buscando palabras clave del texto en alemán medieval. Esto me llevó al libro de Cazacu de 1988.

    Curiosamente, la traducción al francés de Cazacu ya había sido mencionada por Weber, refiriéndose a Miller como “Margaret Miller”. Evidentemente, Weber no era consciente de que McNally y Florescu debían estar familiarizados con la traducción correcta de Cazacu.

     A pesar de que Weber se centra casi exclusivamente en la “sobreinterpretación” de McNally y Florescu del pasaje de Beheim y la crítica de Miller, sorprendentemente se salta la traducción correcta, tras citar las objecctiones de Miller, su ensayo continúa con “sea la que sea la traducción correcta”.

    Evidentemente, Weber era incapaz o no estaba dispuesta a traducir el texto ella misma, pero reproduce el texto original. También falló a la hora de darse cuenta de que McNally y Florescu habían afirmado esto ya en Dracula, Prince of Many Faces, cinco años antes que en la edición revisada de In Search of Dracula (1994), a pesar de que este hecho fue mencionado expresamente por Miller en el ensayo de Dickens y Miller de 2003.

    Una oportunidad perdida, dado que solo Prince of Many Faces  revela la colaboración de McNally y Florescu con Cazacu mientras preparaban su resumen del poema de Beheim y el manuscrito de St. Gallen en 1989.

     Por supuesto, mi reconstrucción queda abierta a debate, y puede que nunca sepamos que discutieron en realidad los tres caballeros. Por desgracia, los escritores bostonianos ya no pueden responder. Pero quizá Matei Cazacu podría. Quizá sepamos más la próxima vez.

     Hace sesenta años Bacil F. Kirtly escribió: “es incuestionable que el pasado histórico que Van Helsing en su discurso (…) asigna al vampiro ficticio Drácula es la de Vlad ÈšepeÈ™, voivoda de Valaquia.”

     Tras descubrir esta adorable pequeña estafa… ¿qué es incuestionable en el mundo de las investigaciones sobre Drácula?

    (Nota: La bibliografía utilizada por el autor está disponible en el artículo original.)

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook