Blog 
¿Hay vida en Marte?
RSS - Blog de Jorge Fauró

El autor

Blog ¿Hay vida en Marte? - Jorge Fauró

Jorge Fauró

Jorge Fauró nació en Madrid en 1966. Es periodista. Subdirector de INFORMACIÓN

Sobre este blog de Cultura

Acordes y desacuerdos y otros cantos de sirena.



Archivo

  • 14
    Septiembre
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Dcode 2014, Beck, Jake Bugg y dos descubrimientos

    Dcode 2014, Beck, Jake Bugg y dos descubrimientos

    Beck, durante su concierto en el Dcode. Foto: EFE

    Acaba de concluir el Dcode, un festival coqueto del que Madrid ya puede comenzar a presumir después de cuatro ediciones. Madrid es la capital de España. Madrid carece de un festival de referencia, acaso porque los madrileños prefieren hacer la maleta, llenarla de bañadores y coger el tren rumbo al BBK, o al Low Festival, que está en su playa, o al Primavera Sound, para confirmar por qué, a golpe de sentido común y liberados de alcaldesas que no aman a su ciudad, los barceloneses han sido capaces de poner en pie el primer festival de España, o del Estado, si se trata de no herir susceptibilidades. A mí, particularmente, me da lo mismo el asunto catalán. A veces me da por entender a Catalunya: yo tampoco quiero que me gobierne esta muchachada. Pero vayamos al Dcode, que me caliento.

    Puede parecer un festival de rellenos. Quizá por eso, el recinto de la Ciudad Universitaria, justo detrás de Ciencias de la Información (qué recuerdos, que mañanas de mus, ese andar silente por los pasillos de compañeras de promoción, como Ana García Siñeriz o Francine Gálvez, ¿seguirán siendo amigas?) no se llenó de madrileños. Strictu sensu, tampoco parece un festival. La edición de este año se antojaba Beck y unos cuantos más. Sin embargo, con cada festival al que acudo acabo dándome cuenta de que en muchas ocasiones lo verdaderamente interesante se encuentra en la letra pequeña, a saber:

    JAKE BUGG. Es sorprendente el desparpajo de este chico. En febrero cumplió 20 años y parece que lleva toda la vida en los escenarios. A veces es Johnny Cash y a veces es Bob Dylan, pero de esas influencias nace un estilo propio. Con dos álbumes y un EP, este artista de Nottingham ha conseguido que yo no escuche otra cosa desde que le descubrí el pasado julio en Benicàssim. No perdáis de vista a este chico.

     

    BOMBAY BYCICLE CLUB. Son de Londres y han superado el síndrome del tercer elepé. Llevan cuatro. Les da por el preciosismo a lo Deacon Blue o Aztec Camera como que se lían a guitarrazos. Muy interesantes. No parecen la clásica banda que aparece y desaparece entre festivales (¿Qué fue de Noah and the Whale?)

     

    ROYAL BLOOD. Todavía sigo alucinando con este dúo de Brighton. Son White Stripes, son Black Keys y son Nirvana a la vez, con una diferencia que les permite presumir de originalidad: su formato de bajo y batería. Si das la espalda al escenario te crees que van a lanzarse con Whole lotta love. Ese bajo suena a la guitarra de Dan Auerbach o de Jack White, pero nunca pensarías que sólo hay dos tipos ahí arriba tocando un rock and roll animal. Son, sencillamente, fabulosos, pura potencia. No había visto nada igual al bajo desde Jaco Pastorius, y pido perdón a los puristas, pero esta banda abre unas posibilidades al instrumento de las cuatro cuerdas que aún estoy dándole vueltas mientras contemplo mi viejo Eko italiano.

     

    BECK. A pesar de algunos problemas con el sonido, el güero ofreció en Madrid un concierto impecable. Por ponerle un pero, quizá se extendió demasiado en el momento valle. Beck es un músico complejo, con un estilo casi único. Lo mismo le da por el hip hop que por entremezclar el I feel love de Donna Summer con I think I'm in love, pero es innegable su originalidad. La tradicional presentación de los músicos que le acompañan se convirtió (en mitad de Where it's At) en un divertídisimo show en el que los músicos intercalaban piezas de funky ochentero con la banda sonora de Súper detective en Hollywood. Morning phase, su duodécimo y hasta ahora último trabajo, es pelín difícil y Beck lo sabe, por eso dio más protagonismo a Güero (su magnífico álbum de 2005, del que tocó cinco piezas) y se reservó Sexx Laws, un single perfecto, una canción monumental para arrancar el bis. La única actuación en España del genio californiano bien valió este Dcode.

     

    Por lo demás, el Dcode deberá mejorar su cartel para estar entre los grandes festivales de España. Es un recinto cómodo, un público amable y correcto, y los servicios ad hoc (aseos, merchandising y restauración) son bastante aceptables. Estaremos atentos.

     

    Síguelo en Facebook

    Sígueme en Twitter @jorgealaddin

    Sígueme en Instagram

    Escucha en Spotify la música de ¿Hay vida en Marte?. Haz clic aquí

     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook