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Blog MARQUIDE - Quinito López Mourelle

Quinito López Mourelle

Escritor, músico y crítico de jazz

Sobre este blog de Sociedad

No soy un escritor de blogs al uso, ni un comentarista político, ni un articulista de la web. Sin embargo, en sentido paralelo a mi actividad como novelista brota un caudal de pequeños textos (cuentos, pensamientos, ideas...) que sí tienen cabida en un espacio como este. En ocasiones el lector se en...


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  • 22
    Julio
    2015

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    SOCIEDAD A Coruña

    ALEGATO ESTIVAL

    Fomento desde hace algún tiempo -incluso entre la alta sociedad, que escucha con deportividad mis argumentaciones- una corriente de opinión favorable al coleóptero Rhyaderia Vulgaris. Su presencia en las cosechas antes del vencimiento del estío augura la bienaventuranza de las parturientas y otoños en los que a los niños, por extraño que parezca, les da por leer con cierta fruición. Es de gente agradecida, sensible y bien educada respetar los ciclos reproductivos de este simpático visitante, que tiene por costumbre más conocida la natación matinal en abrevaderos, tinas, pilones y demás depósitos de agua que pueblan el entorno rural y se nutren de la generosidad de la lluvia. No crean ustedes que la suya es una mera diversión o una cuestión de aseo personal. No, el Rhyaderia Vulgaris se ejercita en los distintos estilos con la pericia, la disciplina y el rigor de quien estuviese compitiendo en una piscina olímpica ante un público enardecido. Después del ejercicio, y antes de dedicarse a sus respetables ocupaciones, suele descansar durante algo más de media hora, según documentan diversos naturalistas, envuelto en un albornoz en el que, por regla general, lucen bordadas sus iniciales. Es entonces cuando resulta conveniente servirle un zumo y algunas galletas de canela. Siempre saluda y se quita el sombrero para comer, por mucho que el sol castigue. Por desgracia nada se sabe de su proceder amatorio, ya que, fuere cual fuere, mantiene esas cuestiones en la estricta intimidad y siempre fuera del alcance de la lupa curiosa de los investigadores, que sólo ha podido constatar cuestiones relativas a la gestación y el alumbramiento de los nuevos individuos de la especie. A media noche suele tocar en cuartetos de cuerda y, si es pertinente y el ánimo acompaña, algunos miembros de la comunidad se ausentan misteriosamente durante el deleite musical. Se atribuye precisamente al goce de tan sublime arte el despiste de la comunidad científica, que, embelesada por tan singular belleza, abandona momentáneamente sus funciones de observación para cerrar los ojos y disfrutar. Es entonces, según el naturalista Geoffrey Munch, cuando el Rhyaderia Vulgaris aprovecha para aparearse, casi siempre en el asiento trasero de los automóviles. Las hembras, siempre según Munch, llevan bragas negras transparentes ornamentadas con algún bordado floral. Para su desgracia, el reputado naturalista no ha podido apuntalar sus afirmaciones con documento gráfico alguno y, en estos tiempos, quien no puede aportar un vídeo o al menos una fotografía del hecho que quiere mostrar al mundo, no podrá contar con el beneplácito de su público, si exceptuamos, claro está, el hipotético caso en el que el interesado se refiera a hijos que vienen al mundo sin el concurso de macho alguno y son anunciados por palomas, a muertos que resucitan, a ciegos que recobran la vista, a panes que se multiplican, a demonios que avivan las llamas del infierno…: entonces sí encontrará a una legión de fieles dispuestos a creerle a pies juntillas y con fervor. Como no es el caso del señor Munch, que no debería ser, por otro lado, el protagonista de este pequeño alegato, mucho nos tememos que el apareamiento de nuestro amigo Rhyaderia Vulgaris seguirá siendo, por el momento, un misterio, al menos hasta que los investigadores pierdan la sensibilidad musical y ya no se dejen secuestrar por los cuartetos de cuerda. Al ritmo al que vamos no tardará en llegar ese día.

     

     

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