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Blog MARQUIDE - Quinito López Mourelle

Quinito López Mourelle

Escritor, músico y crítico de jazz

Sobre este blog de Sociedad

No soy un escritor de blogs al uso, ni un comentarista político, ni un articulista de la web. Sin embargo, en sentido paralelo a mi actividad como novelista brota un caudal de pequeños textos (cuentos, pensamientos, ideas...) que sí tienen cabida en un espacio como este. En ocasiones el lector se en...


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  • 15
    Noviembre
    2014

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    DE CRUPIERES, JABALÍES Y FOTOS

    Por su mente se cruzó, con la torpeza de un jabalí que baja a los infiernos de la civilización para rebuscar entre la basura, la rotundidad de aquella frase de supremacía: “La banca gana”. La imagen del crupier arrebatando al tapete todas las fichas, en un ejercicio acaparador y despótico, como quien asola un campo de gramíneas con un lanzallamas, acudió fácilmente a su mente mientras subía la cuesta. Le esperaban de nuevo los brazos de Ágata, nombre inventado que pretendía impostar también una nacionalidad ya algo desgastada por los años de trasiego entre países y clubes. La buscaba cada vez que se amparaba en el refugio de una excusa mínimamente trazada, convenida con su imaginación y que, a duras penas, en el último reducto de su lucidez, conseguía conciliar con su ética y sentido de la responsabilidad para así poder dormir a pierna suelta al regresar a casa. Sólo cuando olía su piel, narcotizándose con la ilusión de una vida diferente, su mente era capaz de creerse por un momento el burdo engaño de la coartada planeada para tranquilizar y convencer a su mujer, para reducir con el suero de lo verosímil la ira del monstruo de los celos. Al menos una vez a la semana caía solícito en los desmanes de su deseo y, sucio, ramplón y desgobernado, como ese mismo jabalí abriéndose paso entre lodazales y escombros con su hocico húmedo y caliente, entraba en el club para encontrarse con ella. Hacía ya tiempo que le obsesionaba el empeño adolescente de sacarle una foto con su teléfono móvil, para obtener de aquella manera tan simple, rápida y efectiva, un tesoro que consultar a hurtadillas -cual estampita de santo-, en momentos robados al trabajo o después de cenar con su mujer y sus hijos. Una y otra vez se topaba con la infranqueable negativa de Ágata, entregada sin oposición a sus exigencias en aquella hora remunerada pero extremadamente celosa -como única excepción- de su imagen, del símbolo de una reputación que nunca le había pertenecido y que ya jamás podría adquirir. Después del orgasmo, en ese instante en que el riego abandona al cuerpo exhausto y su propietario cree desfallecer en una suerte de abandono melancólico, nuestro héroe se concentraba en discernir si volvería a casa saboreando las mieles de la victoria o decepcionado por no haber conseguido la fotografía anhelada. La incertidumbre era tal que, con la repetición de aquellas visitas, ya era más pungente el ansia por conseguir aquel objetivo que la necesidad real de disfrutar de aquella mujer. La noche de autos no difería en principio de las que la habían precedido: el mismo ritmo subiendo la cuesta, la misma sensación de transgresión de un coto vedado, la misma copa, de la misma marca, con la misma medida de alcohol señalada al camarero esbozando un conato de sonrisa sin significado. Nada ocurrió de forma premeditada. Eyaculó y a continuación, antes de que ella pudiese reponerse, la asfixió con la almohada. Le flaqueaban las fuerzas, notablemente mermadas por el ejercicio de un coito prolongado, pero se mantuvo firme e infalible en su propósito, procurando imprimir, a horcajadas sobre la cabeza de su niña mimada, la mayor cantidad de peso posible. En poco tiempo asistió al desacompasado cese de los espasmos de la víctima. “Ahora yo soy el crupier”. Cuando se restableció la calma se apeó de la montura, retiró la almohada y procedió a fotografiar por fin el rostro de Ágata. El relámpago de una mueca de dolor y perdición se anunció en su ánimo cuando se le ocurrió pronunciar aquella estúpida palabra de moda para concluir su aventura: “Selfie-nal”.

     

                                                                                                       

     

     

     

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