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Blog MARQUIDE - Quinito López Mourelle

Quinito López Mourelle

Escritor, músico y crítico de jazz

Sobre este blog de Sociedad

No soy un escritor de blogs al uso, ni un comentarista político, ni un articulista de la web. Sin embargo, en sentido paralelo a mi actividad como novelista brota un caudal de pequeños textos (cuentos, pensamientos, ideas...) que sí tienen cabida en un espacio como este. En ocasiones el lector se en...


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  • 09
    Febrero
    2014

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    LALA & TOM: UNA REFLEXIÓN

    El pasado viernes escuché en la televisión que un joven inmigrante senegalés, mendigo por más señas, se enfrentaba en Nápoles al ladrón que, delante de sus narices, atracaba a una señora por el viejo método del tirón. El delincuente no era un compatriota del salvador, sino un italiano que, al parecer, podría pertenecer a la camorra. Quién sabe cuántos otros héroes anónimos por el estilo, y cuyas hazañas nunca saldrán por la caja tonta, poblarán este mundo, pero no pretendo ahora ocuparme de ellos sino encaminar mi reflexión en otra dirección. Seguramente el noventa por ciento de los napolitanos confiarían antes en ese paisano que en el inmigrante si se los cruzasen en una calle solitaria y no les hubiesen visto nunca. El temor a lo desconocido, a lo diferente, sigue siendo, por desgracia, puerta de entrada de víboras tan despiadadas como el racismo, la violencia, la injusticia o la marginación. Sin duda ese temor responde en primera instancia a un instinto de supervivencia del que no podemos sustraernos: si alguien nos encerrase en una habitación con los ojos vendados y con fines desconocidos probablemente nos protegeríamos con patadas o manotazos ante cualquier objeto o presencia que se nos aproximase. En ese sentido, tener miedo puede considerarse de forma positiva… pero sólo en ese sentido. En el resto de sus acepciones, esa precaución es simplemente la manifestación superficial de una falta terrible de educación, un vacío en nuestra formación humanística del que se aprovechan las mentes perversas y calculadoras para ganar adeptos a sus causas, por espurias que sean. Sólo así se explica, por ejemplo, que Putin, a día de hoy, haga gala de su homofobia sacando pecho de la forma más nefanda y, lo que es más triste, que tenga seguidores en esa cruzada. Las opciones sexuales, las razas, los idiomas… todavía nos producen desconfianza y, a la postre, nos separan. Sí, en mayor o menor medida todos somos napolitanos -ruego no se interprete esto de forma indebida- a la hora de juzgar a nuestros “semejantes” cuando nos cruzamos con ellos por la calle.

     

    Por eso celebro cualquier granito de arena que se sume en esa tarea ya milenaria pero todavía no resuelta de buscar un punto de convergencia entre blanco y negro, norte y sur etc. En la mayoría de los casos son los artistas y los ciudadanos de a pie los que suplen con sus gestos las carencias de las políticas y las leyes que se ocupan del ámbito de la integración y el respeto. Me gustaría haceros partícipes ahora de uno de esos ejemplos que, vertidos desde el corazón y sin impostura alguna, transmiten un mensaje envuelto en el hermoso celofán de la creación artística. Se trata de la canción Lala & Tom de la cantante Ángeles Dorrio y perteneciente a su recién parido trabajo discográfico Ten Soul. En ella cobran vida dos personajes que se miran, sin saberlo, en ese espejo que nos divide: Lala (del sur, de raza negra) y Tom (del norte, de raza blanca). Ángeles inventa, con el atractivo toque naif que toda esperanza debe tener, un lugar, ese paraíso que todavía no hemos perdido porque jamás hemos llegado a encontrar, en el que ambos personajes se funden en la hermandad perfecta. Sin duda ese paraíso se debe construir a imagen y semejanza de esa esperanza que alienta la cantante quien, a pesar de haber nacido blanca, tiene el alma completamente negra. Al escucharla cantando sus propias composiciones -tanto si lo hace en inglés, castellano, gallego o en las tres lenguas a la vez- esa paradoja se comprende al instante. En Lala & Tom la acompaña su buena amiga y compañera de fatigas Carmen Rey, con una segunda voz que “adolece” de la misma “patología” del blanco por fuera, negro por dentro.

     

    Vuelvo por un instante a las noticias y de nuevo ese sur en carne viva, gritando de desesperación, se agolpa ante nuestras costas para reclamar su cuota de dignidad humana. Quizá alguna Lala venga a buscar a su Tom a esta puerta del norte que, no lo olvidemos, es el sur de otras puertas donde quizá seamos el vecino incómodo.

     

     

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