Cartas de los lectores

Negligencia en el parque zoológico

06.06.2016 | 00:24

Recientemente, abatían a dos leones de veintidós años en el parque zoológico de Santiago de Chile, para rescatar a un desequilibrado que se adentró en el interior de la jaula donde permanecían los animales.

¿Por qué no dispararon dardos tranquilizantes? ¿Cómo pudo acceder el suicida e introducirse en la jaula donde se encontraban los leones? ¿Qué medidas de seguridad tiene el zoológico en sus instalaciones? En todo caso, lo que más me llamó la atención fueron las declaraciones que pronunció la directora del zoológico: "El tirador decidió salvar la vida de la persona y lamentablemente tuvimos que sacrificar a dos miembros de nuestra familia. Estamos muy dolidos y muy consternados". Mi familia... ¿Realmente alguien sacrificaría a dos miembros de su familia para salvar la vida de un enajenado que decide suicidarse?

Por desgracia, no es la primera ni será la ultima vez que sucedan estas negligencias dentro de las instalaciones de los parques zoológicos. Ahora le ha a tocado el turno a Harambe, un gorila de llanura de diecisiete años que vivía en las instalaciones del parque zoológico de Cincinnati. La tragedia se repite... En esta ocasión, fue un niño de cuatro años quien cayó de una altura de tres metros en la fosa donde se encontraba Harambe. Para los neófitos del tema destacaremos que los gorilas son unos animales pacíficos, conscientes de su fuerza, pero no más lejos de la realidad que el famoso dicho "mucho ruido y pocas nueces", así son nuestros parientes cercanos.

En ningún momento, aparte del ser arrastrado por el agua para ponerlo a salvo, se aprecia en las imágenes obtenidas que el niño estuviese en peligro o que corriese riesgo alguno, pero aun así optaron por abatir al gorila, algo que solo se explica por el gran desconocimiento que los empleados del zoológico tienen sobre estos protectores animales.

El verdadero peligro para el niño estuvo en acudir al parque zoológico acompañado de unos padres o tutores irresponsables, que se descuidaron en su responsabilidad y cuidado y en un parque que no cumple con las medidas de seguridad necesarias, tanto para las personas como para el buen cuidado de los propios animales.

Es lamentable que unos animales que viven en esas cárceles, mal llamadas parques, prisioneros de la maldad y la codicia humana además de por la ignorancia de quienes los visitan, terminen sus vidas de una forma tan cruel y denigrante.

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