Cartas de los lectores

Nuestra deuda: obras inútiles y corrupción

20.06.2016 | 00:29

Pocos momentos de la historia de España han transcurrido sin que padeciera una crisis económica de mayor o menor intensidad. Con la expulsión de los judíos de los reinos de Castilla y Aragón, se pudo recuperar la Hacienda castellana, del coste habido tras la conquista del reino de Granada. Con Felipe II, se produjo la declaración de suspensión de pagos en tres ocasiones, en 1557, en 1575 y en 1596. Con su hijo Felipe III se llegó a una inflación del 107% y correspondió con una de las etapas de mayor corrupción de la historia de España, gracias al duque de Lerma y el traslado de la capital del reino de Madrid a Valladolid y viceversa, por el año 1602. Con Felipe IV se produjo una nueva declaración de suspensión de pagos y la creación de nuevos impuestos y subida de los existentes, para poder hacer frente a la grave situación económica que se padecía, debido fundamentalmente a los cuantiosos gastos originados como consecuencia de las guerras mantenidas en Europa.

España tuvo que esperar hasta bien entrado el XIX para sufrir su primera crisis típicamente capitalista. La de 1864-1874 fue por fin una crisis financiera equiparable a las que ya habían padecido los vecinos europeos. Son varias las causas que se relacionan con el nacimiento de esta crisis:

1º.- Coincide con la crisis agraria que sufría España, especialmente por la falta de mecanización del medio rural, y el elevado precio de las semillas que había que importar del resto de Europa.

2º.- Comenzaron a producirse las primeras quiebras de compañías ferroviarias en el país, por el desconocimiento que tenían los empresarios de la actividad que estaban desarrollando, ya que las concesiones correspondientes para llevar a cabo los distintos tramos ferroviarios se otorgaban por razones de amistad o familiares, lo que arrastró a muchos bancos que también quebraron y suspendieron pagos, especialmente dos catalanes, que causó verdadero pavor entre la sociedad española, trayendo consigo una restricción del crédito.

3º.- La prohibición por parte de los Estados Norteamericanos de exportar el algodón, como consecuencia de la guerra de Secesión en la que estaban involucrados los del Norte contra los del Sur. La industria textil catalana se había modernizado haciendo unas grandes inversiones en cambiar los telares de madera y manejados de forma manual, por otros de hierro y mecanizados, lo que produjo el cierre de la mayoría de las empresas dedicadas al textil y a no poder pagar los créditos que les había concedido la banca catalana fundamentalmente.

4º.- La falta de obra pública, ante la escasez de recursos económicos y una maltrecha Hacienda Pública, así como la falta de construcción privada, hace que las cifras de desempleo en España se disparen, y se produzca una fuerte emigración de la población más desfavorecida hacia Madrid y Barcelona, y para América, se calcula que más de un millón y medio de personas se vieron en esta necesidad.

5º.- La liberalización bancaria había hecho que entre 1856 y 1865 el número de entidades bancarias pasara en el país de 13 a 58. La crisis financiera hizo que se volviera a pasar a 14 bancos en 1874.

En la actualidad, no me puedo explicar cómo nuestro Gobierno en funciones puede decir que "vamos bien y en crecimiento", así como "lo peor de la crisis ya pasó", cuando los datos económicos de que se dispone dicen fundamentalmente lo contrario.

El Banco de España nos ha facilitado recientemente la situación de nuestra deuda pública a fecha del primer trimestre de 2016, y la verdad es que dichos datos son para hacernos reflexionar ante lo que nos espera en las próximas fechas. Nuestra deuda pública ha alcanzado la cifra de 1.095 billones de euros, lo que significa el 100,5% de nuestro PIB (algo más de ochocientos billones de deuda del Estado y cerca de 300 por parte de las comunidades autónomas). Nada más y nada menos, que solo en el mes de marzo, nos endeudamos en 14.000.000.000 euros. Solo hubo una ocasión que se superó semejante porcentaje del PIB, y fue allá por el año 1880, que llegó nuestra deuda al 150%. El porcentaje más cercano al actual fue en el año 1900, que se alcanzó el 101%.

El actual Gobierno en funciones logró, entre otros éxitos, incrementar nuestra deuda pública en un cuarenta por ciento respecto al PIB, respecto al porcentaje que existía en la época del presidente Zapatero.

Por favor, que se constituya el nuevo gobierno cuanto antes, si no queremos estar pagando la deuda contraída, con la realización de obras inútiles y corrupción a mansalva, hasta que pasen al menos diez generaciones.

LA OPINIÓN publica opiniones de sus lectores, así como réplicas y sugerencias de interés general que sean respetuosas hacia las personas e instituciones. Las cartas pueden ser enviadas a LA OPINIÓN por vía postal (C/ Franja 40-42 15001 A Coruña), por fax (981 217 402) o por correo electrónico/cartasaldirector@laopinioncoruna.com). Deben tener como máximo 20 líneas e incluir nombre, apellidos, DNI, domicilio y teléfono de contaco. LA OPINIÓN se reserva el derecho a extractarlas.

Cláusula Legal: LA OPINIÓN A Coruña S. L. (C/ Franja, 40-42, 15001, A Coruña), le informa que sus datos de carácter personal facilitados en este formulario de cartas al director, serán incorporados a nuestros ficheros y tratados automatizadamente. De acuerdo a la L.O.P.D. 15/1999 (Ley Orgánica de Protección de Datos), vd. podrá ejercer su derecho de acceso, rectificación, cancelación y oposición conforme a dicha ley. El titular de los datos se compromete a comunicar por escrito a la compañía cualquier modificación que se produzca en los datos aportados.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine