Cartas de los lectores

Algo huele mal en Dinamarca

24.08.2016 | 00:45

Enrocadas las diferentes fuerzas políticas en el sostenella y no enmendalla en estos meses transcurridos desde las últimas y precedentes elecciones, resulta alentador el paso adelante tomado por el señor Rivera por alcanzar el necesario desbloqueo a la situación de desgobierno que se vive hoy en día el país. Pero más allá del agradecimiento a sus buenas intenciones, que reitero, no es poco, debería sugerirse la reflexión al menos sobre cuáles son las raíces entreveradas del problema y la viabilidad de la más que utópica solución a alcanzar.

La metástasis que sufren en sus cimientos los diferentes estamentos nacionales, causados por la vergonzosa corrupción y el nepotismo sin rubor de los últimos tiempos, no alberga ni de lejos un atisbo de mejora por parte del estado crítico del enfermo. Cabe decir que se ha dejado que en una terrorífica simbiosis se alimentara sin erradicación y se aferrara como algo cotidiano en el devenir de las secuencias informativas diarias, dejando el llamado pacto anticorrupción de Ciudadanos en una imposible quimera, salvo que se iniciase una política de tierra quemada y comienzo desde el remoto punto inicial y virgen de partida. ¿Sería esto factible? En un Estado serio, por supuesto que no.

Pero después de todos los escándalos, ¿de verdad alguien confía en la promesa del no volverá a pasar por parte de nuestros políticos? ¿Del juro que ni un sonrojante caso más de corrupción? Cuesta a estas alturas de la vida y visto lo visto, ser tan ingenuo para creerse algo así.

Algo le olía a podrido al centinela de Hamlet en la obra del dramaturgo inglés William Shakespeare, poco antes de que como me temo que todos los españoles en este momento, el príncipe quisiese que su cuerpo se desintegrase en lágrimas ante la tristeza de la situación.

Lástima que para los políticos, en el argot de su profesión, cuando algo huele mal en Dinamarca solo significa que las cosas no marchan bien en su país, debido exclusivamente a la inexcusable pero a la vez indiferente corrupción.

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