Cartas de los lectores

España 2.0

29.11.2016 | 01:02

Si queremos un efecto de las redes sociales sobre la democracia es su misma destrucción. El doble sentido de la frase es consciente: las redes acaban con la democracia y el la democracia acabará con las redes. Ahora todo es visible o, al menos, mucho más evidente. Los ciudadanos nos merendamos por la mañana las noticias bien frescas: si uno no informa, otro te lo cuenta; si uno manipula, el otro más. Noticia, opinión e interés ya eran sinónimos con los diarios, solo que ahora no se niega la evidencia y es gratis. Nos enteramos de todo. O sea, no nos enteramos de nada. Es una ilusión que funciona perfectamente. Con las redes la mierda sube a la superficie superficial sin interpretación ni mediación inteligible ni inteligente. Nos la comemos nos guste o no. Esa superficialidad interpretativa ve su máxima expresión en los memes. Todo pecado de un político que merezca la pena tiene su propio meme ñoño. La vulgaridad se adueña de los espacios. Todos vamos en pantuflas a pescar. Esta ramplonería también se adueña de la escena parlamentaria. A veces no se sabe si son memes o el Congreso de verdad. ¿Existe un Congreso de verdad? Tenemos diputados en todas las bancadas que parecen peces, ranas, pollos o nutrias sacados de las fábulas de Sófocles. Ahora puedes hablar con ellos directamente. Hablan como las personas. Están en Facebook. Incluso te puedes ciscar directamente en los muertos de Agamenón sin pasar por su porquero. La red lo vuelve todo horizontal. Y no es que el ciudadano español se haya elevado -que va, al revés, somos más bestias cada primavera-, es que el político cayó como fruta madura: es lo más bruto de cada casa. Sí, nos hundimos en la mediocridad, el personalismo, la carencia de valores, la muerte de las ideologías y una nube apestosa de corruptos de chocolate. Es la democracia sin espíritu. Es la cáscara de la nuez. Sus señorías se comieron lo de dentro pensando que era infinito. Pero en este país lo único infinito es la estupidez de nuestros gobernantes, fiel reflejo de este pueblo analfabeto. El país se va al garete, pero eso sí, aquí todos muy colegas en las redes sociales.

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