SANTIAGO ROMERO
Uno de los expertos que mejor conoce los enigmas de la pandemia de gripe A —o cualquier otra amenaza relacionada con virus: creó una unidad para hacer frente a un posible ataque bioterrorista en España— tiene una gran vinculación con A Coruña. El virólogo mindoniense José María Eiros, formado en prestigiosos centros de investigación como la clínica Mayo en Estados Unidos o el hospital Claude Bernard de Lyon, ex director del Centro Nacional de Microbiología y actual asesor del Comité de la Gripe de la Organización Mundial de la Salud, dirigió en 2002 el departamento de Microbiología del Hospital Universitario de A Coruña, una ciudad a la que no descarta volver.
Eiros, pionero promotor en 2005 del plan nacional contra la pandemia de gripe, declaraba proféticamente a este periódico en mayo de 2004, tras una conferencia en la sede coruñesa de la Academia de Medicina y Cirugía de Galicia, que "la pandemia llegará sin duda algún día, aunque no se sabe si nosotros lo veremos". Ese momento ha llegado antes de lo previsto y el virólogo gallego es uno de los principales peones en la estrategia para su contención.
Pero qué es realmente a lo que tendremos que enfrentarnos este invierno. "En los cinco meses transcurridos desde que se detectó este nuevo virus, se ha aprendido mucho de él, como que en los países del hemisferio sur se ha comportado como un firme candidato a desplazar a los virus estacionales, aunque no al cien por cien, por lo que en España habrá que mantener la vigilancia. Probablemente lo que se nos avecine sea una temporada gripal que no vaya a diferir de otras, donde haya un protagonismo importante del nuevo linaje del virus que se ha comportado como pandémico y en la que los sistemas sanitarios deberán afrontar un esfuerzo para dar respuestas a lo que podamos atender. Tenemos que minimizar el impacto en hospitales", estima el virólogo gallego. Ante las acusaciones de alarmismo lanzadas por la información sobre la gripe A, alguna proveniente de la propia organización médica colegial, Eiros defiende que "lo más sensato en gripe es informar con veracidad y contar con realismo lo que ocurre. En gripe el conocimiento muchas veces es retrospectivo, se aprende de lo sucedido el año anterior, por lo que lo importante será describir con nitidez los hechos que nos permitan avanzar. Muchos de los aspectos que se conocen son todavía parciales."
Algunas de esas lagunas, que han creado incertidumbre en la población, se refieren a las incógnitas en torno a la anómala mortalidad entre jóvenes sanos.
"Dentro de las incertidumbres, uno de los retos de la gripe es generar conocimiento relativo a la interacción del propio virus gripal con el huésped al que infecta, en este caso el ser humano. Habrá que dilucidar cuáles son los mediadores importantes que se implican en la respuesta inflamatoria y que en definitiva condicionan que unas personas tengan un cuadro absolutamente benigno, que afortunadamente son la mayoría, y en otras personas, que generalmente tienen alguna enfermedad de base, pero que pueden no tener factores de riesgo reconocidos, tengan una evolución peor. También estamos investigando por qué en pacientes con obesidad importante se desata una respuesta inmunitaria tormentosa. Lo sabremos una vez que lo hayamos estudiado."
En cuanto a la vacuna, Eiros observa que "la tendencia será que la cepa del virus de la gripe A que se comporta como pandémica acabará siendo incluida en la vacuna estacional y eso será una excelente noticia. Si los virólogos confirmamos que se impone en este invierno, la OMS se verá obligada a incluirla en la temporada gripal que viene".
El virólogo gallego ataja cualquier recelo sobre la seguridad de la vacuna, surgido ante la negativa de algunos médicos a vacunarse. "Lo que hay que hacer es vacunarse. En España habitualmente los trabajadores de la sanidad se vacunan en unas proporciones que no exceden el 30% ; eso es una escasa implantación de una práctica útil en salud pública como es la vacunación antigripal. Ahí hay un nicho y un gran reto de aceptación. ¿Qué pasará con una vacuna monovalente de un virus pandémico? Pues es concebible que pase lo mismo que con la vacuna estacional, que todavía queda un reto de un 70% del personal sanitario sin vacunar. Yo me vacuno".