ISABEL BUGALLAL | A CORUÑA
Vive retirado de los escenarios desde hace alrededor de un año, el tiempo que lleva funcionando Picnic, un bar de copas y actuaciones acústicas en el madrileño barrio de Malasaña que montó con otros socios: su hermano Adrián y Eva, dueña de Tupperware, otro local de solera de la zona y hogar, en tiempos, del desaparecido Kike Turmix. Sin embargo, Xoel López -o Deluxe, según en qué ande metido- no ejerce de hostelero. Ahora está volcado en preparar el regreso a la música, este otoño, con un nuevo disco. En esta ocasión, será de nuevo en compañía de Félix Arias, con quien compone Lovely Luna.
Picnic, que fue inaugurado el 12 de septiembre de 2008, se ha convertido en uno de los locales clásicos de la noche madrileña. El pasado día 6, celebró la vuelta de las vacaciones de verano con la actuación de The Ezra Beats, el dúo acústico formado por Amy Jo, la hermana menor de Pete Doherty -el músico británico célebre tanto por sus excesos con las drogas como por su antiguo noviazgo con la modelo Kate Moss- y Ross del Mardous.
Amy Jo Doherty, de 31 años, vive en Malasaña desde hace tres, cuando llegó a Madrid con un contrato de profesora de inglés por seis meses y la idea de refrescar su español para irse a México. Pero se quedó, y en Malasaña conoció a Ross del Mardoys, un músico también llegado de Gran Bretaña, de 33 años, al que decidió unirse para hacer repertorio pop con sus guitarras acústicas y ofrecer conciertos en cuanto escenario se les pone a tiro.
Uno de esos escenarios es el de Picnic, cuyo característico decorado de palmeras sirvió en más de una ocasión de fondo al dúo británico. A él se sube de vez en cuando Deluxe para compartir algún fin de fiesta con amigos cuando está en Madrid, ciudad que suele alternar con A Coruña.
Últimamente, el cantante parece llevar una temporada bastante viajera, coincidiendo con los preparativos del nuevo trabajo discográfico, que le mantienen alejando temporalmente de las tablas.
Situado en la calle Minas, semiesquina a Pez, Picnic ocupa el lugar de una antigua tetería. El local, con aforo para unas ochenta personas, está distribuido en dos plantas. En la del sótano se llevan a cabo las actuaciones y la superior hace el papel de cafetín -abre a partir de las cinco de la tarde- y de bar de copas por la noche, que sirven al alimón Adrián López y su socia, Eva.
El local está decorado con mobiliario rescatado de aquí y de allá, de los años cincuenta y sesenta -si es que tiene alguna fecha-, lo que le da cierto aire pop, y de sus paredes, de viejo ladrillo visto, cuelgan numerosos cuadros. Porque Picnic, además de ofrecer copas y música en vivo, hace exposiciones temporales.
A los hermanos coruñeses el gusto por el arte les viene de lejos. Desde pequeños estuvieron en contacto con el mundo de la plástica: su padre, el arquitecto José Luis López Calvo, tuvo una galería en A Coruña. Esa cercanía, quizá también, explique el cuidado diseño de la cartelería de las actuaciones en este pequeño templo de la noche de Malasaña.