SANTIAGO ROMERO
Uno de los mayores enigmas de la ciencia es el origen del lenguaje, cuya aparición hace unos 200.000 años convirtió al ser humano en una especie única. Cada vez sabemos más del Universo, pero aún desconocemos por qué los humanos desarrollamos el don del habla. Este hallazgo es el grial que persigue desde hace un par de décadas la moderna biolingüística, que pretende encontrarlo en las ignotas profundidades del cerebro. Y uno de sus principales investigadores es el coruñés de ascendencia vasca Juan Uriagereka, catedrático de Lingüística en la universidad estadounidense de Maryland, que se ha formado con dos de los nombres más reputados del conocimiento: Howard Lasnik y Noam Chomsky, considerado por el New York Times como el más importante de los pensadores contemporáneos. "Chomsky es una persona a la que tengo mucho cariño y que nunca me ha decepcionado. Es increíble ver cómo a sus 80 años sigue sin casarse con nadie", comenta Juan Uriagereka desde Washington, donde reside.
El investigador coruñés fue de los primeros que participaron a mediados de los 80 en la creación del pionero laboratorio de Maryland, uno de los epicentros mundiales de la investigación lingüística con máquinas de neuroimagen. Era el nacimiento de la biolingüística. "Se apostó muy fuerte: a ver si encontramos la sintaxis en el cerebro. Como antiguo estudiante de económicas no me asustaban las ecuaciones. Se trataba de ver si hay genes involucrados en esto. Ahora tenemos aquí unos cacharros de millones de dólares que te dan al milímetro qué pasa en el cerebro". Es quizás la principal asignatura pendiente del conocimiento y rompe con la vieja división de ciencias y letras. "Estás en el dominio de las humanidades, pero hablamos de proteínas y genética".
Hoy está aceptado que el desarrollo del lenguaje hace unos 200.000 años está estrechamente relacionado con el crecimiento biológico del encéfalo humano, el gran salto evolutivo que nos convirtió de homínidos en lo que somos, sin que tampoco se sepa por qué. "Estamos aún en pañales. No sabemos si el crecimiento encefálico se debe a una función entre comillas "tan simple" o si es un proceso bioquímico que pudo haber surgido sabe dios por qué tipo de recombinación que, con las herramientas tecnológicas actuales, no hemos podido detectar todavía. Cuando sepamos eso mejor, yo le doy unos 20 o 30 años, creo que nos van a sorprender las respuestas. Si hoy coges un erizo de mar y le miras el genoma, ves que tiene la capacidad de crear un ojo. Pero no tiene ojos. Es como si en el período cámbrico estuvieran ya planteadas todas las posibilidades genéticas de los distintos animales. Lo que no entendemos es por qué en un caso se desarrollan y en otros no". Y el mayor de los misterios es por qué el lenguaje es algo exclusivo del ser humano. "Los lingüistas de mi orientación mantenemos que el lenguaje es innato, lo que quiere decir que es de origen genético, pero si es así, tiene que haber componentes del mismo en otras especies porque la genética no es algo específicamente humano. Entonces, ¿por qué no aparece el lenguaje en otras especies? Está probado que los chimpancés son capaces de recordar mejor que algunos universitarios una secuencia de nueve números. Hay animales que tienen capacidades muy complejas, aunque no las usan para funciones de comunicación".
Hablamos de las consecuencias de la globalización en el lenguaje, cuando salta uno de los grandes conflictos de la Galicia actual. "Siempre ha habido una tendencia a un idioma dominante, antes del inglés lo fueron el latín o el español y digo yo que lo será el chino en el futuro, pero también es cierto que como especie siempre hemos sido multilingües, el caso raro es que sea sólo inglés o sólo chino. Por eso me parece tan interesante la situación lingüística que tenéis ahí en Galicia. No me resultaría extraño que en 10 o 15 años un chaval ahí hable gallego, español, inglés y si es un poco curioso, chino o árabe. Eso me parecería muy saludable y biológicamente interesante: desarrolla la inteligencia en muchos niveles y estás en mejores condiciones de evitar enfermedades degenerativas. Es la solución obvia". Pero este lingüista coruñés que colabora con Chomsky se pone a la defensiva cuando la política entra en un terreno que debería "estar más allá y no ser un arma arrojadiza". "Para mí la multiculturalidad de lenguas es algo que hay que defender de manera tan obvia como la democracia o el medio ambiente. ¿Quién sale perjudicado por qué tengamos a los chavales aprendiendo múltiples lenguas? El problema es cuando alguien dice qué idioma debe ser el primero. Mi postura es la de conciliar y llegar a un consenso. Tenemos siglos de riqueza que no hemos perdido, dejémonos de tonterías y, en vez de buscar las diferencias, busquemos lo común. También creo que los que defendemos el gallego, en vez de imponer, tendríamos que encandilar, mostrar las ventajas que tiene la multiculturalidad".
El padre de Juan Uriagereka llegó desde el País Vasco a la ciudad coruñesa para estudiar Náutica y se casó con una chica de Coirós. "Yo nací y viví allí hasta los 14 años. Y ahí está uno de mis recuerdos imborrables: el día que los de Labañou ganamos en Riazor la copa coruñesa al mítico Ural de Lendoiro con el María Pita".