AURELIA LOMBAO
La constitución próxima de la nueva corriente Máis Nacionalismo Galego, en el seno del BNG es una muy relevante noticia política para Galicia. La MNG va agrupar prácticamente a todos los que no son UPG y, por primera vez, aparecerá una verdadera alternativa de poder al partido de Paco Rodríguez dentro del Bloque. Hasta ahora las distintas corrientes podían matizar la línea política de la organización, pero la dirección siempre estuvo en manos de la UPG, que marcó y dio patente de legitimidad y de ortodoxia nacionalista a todos los movimientos de la organización frentista, por contradictorios que pudieran parecer. Ahora puede ocurrir que el poder cambie de manos y esto siembra incertidumbres.
¿Podrá tolerar la UPG una alternancia en el poder dentro del Bloque, sometiéndose a las decisiones de la mayoría que se pueda conformar, o este cambio abre irremediablemente las puertas a una escisión?
Tampoco se sabe cuál de las dos salidas convendría más a los nacionalistas gallegos en su conjunto, pues hay quien piensa que la existencia de dos fuerzas nacionalistas sería la única forma de que el nacionalismo rompiese su actual techo electoral, llegando a alcanzar, entre las dos, cotas de representación cercanas al 30%, hasta ahora nunca alcanzadas, ni al parecer alcanzables, por una lista única nacionalista.
Como bien dice mi amigo Boris, es como si en el BNG hubiese ocurrido un incendio y tuviesen ante sí dos posibilidades: u organizarse y trabajar juntos para controlar las llamas y seguir en la misma casa, o salir por la puerta de emergencia porque ya no vale la pena conservar un edificio que va a tener escasa utilidad.
Creo que a los gallegos (nacionalistas, galleguistas o no), que tantos servicios y aportaciones recibieron del nacionalismo gallego, les interesaría que, fuese cual fuese la salida, se realizase de forma madura, responsable y pactada. Si deciden conservar la casa, que sepan alternarse en el poder con transparencia y normalidad, y si deciden separarse, porque conviene más, que lo hagan de buenas maneras, de forma acordada y con sentido estratégico, dejando abierto el camino de las alianzas futuras que un electorado más amplio les pueda demandar.