MATÍAS VALLÉS | PALMA DE MALLORCA
-Para que se haga cargo del tipo de entrevista: ¿la izquierda tiene razón, pero no gobierna?
-Incluso cuando gobierna, pierde sus ideas. Estamos condenados a que nos gobierne la derecha, de una forma u otra. Soy optimista y espero que la izquierda regrese a lo que Bobbio llama su "estrella polar", la igualdad.
-¿La derecha gobierna con los valores de la izquierda?
-Ha aceptado valores que me resisto a llamar morales, como la opción por no casarse o las bodas homosexuales. Ha triunfado el discurso de la izquierda, mientras no le toque la cartera a los poderosos.
-¿Por qué se llama a sí misma 'el ensayista', cuando ensayista es femenino?
-Porque no soy yo, es un ensayista ficticio, y porque me interesa denunciar el discurso de la diferencia en lo que tiene de reaccionario.
-Es reconfortante que no llore su condición femenina a cada página.
-También forma parte de mis ideas sobre la diferencia. Antes que reivindicar la identidad, pienso que los seres humanos somos iguales.
-¿Cómo sabe que se tardan 'tres horas y cuarto' en leer su libro?
-Porque lo he leído, a un ritmo de sesenta páginas por horas. Quería introducir desde el título el tono paródico de 'Aprenda inglés en diez horas', y también evocar el Curso de filosofía en seis horas y cuarto de Gombrowicz.
-¿Por qué no disponemos de tres horas sin cuarto para leer un libro?
-Es un misterio indescifrable. Nos pasamos el día corriendo, pero vemos tres horas de televisión al día. Por tanto, corremos para sentarnos ante el televisor.
-¿El mundo empeorará si escuchamos a Belén Esteban en lugar de Savater?
-Sin duda. No soy partidaria de prohibir los programas del corazón, pero tampoco acepto el argumento de la audiencia. Si le das una cosa al público, la consumirá. Los estudios demuestran que los intereses de los lectores de prensa no se han modificado, pese a que se invoca este cambio para modificar los contenidos.
-¿Mariano Rajoy utilizó un lenguaje machista con la ministra Elena Salgado en el Parlamento?
-No. Aplicando el principio de caridad de Davidson, cuando hablamos de buena fe hacemos un esfuerzo por entender a nuestro interlocutor. Rajoy quiso decir que Zapatero es el ministro de todo, como sabemos. Me pareció más machista Cospedal, al hablar del 'chico que pega a la chica en el colegio'.
-¿Cuál es la última frase alucinante de un político que ha recortado?
-De Zapatero o Elena Salgado, tanto monta. 'Lo peor de la crisis ha pasado, aunque el paro va a seguir aumentando', cuando lo peor de la crisis es el paro.
-En la actualidad sería ofensivo para un político que se le acusara de hablar bien.
-Hoy sólo aspiran a que se diga que les entiende la gente de la calle. Con esa actitud no sólo vulgarizan el lenguaje. Como dijo Orwell, es difícil que discurra bien quien habla mal. Los políticos nos hacen sentir idiotas, entenderíamos mucho más de lo que creen.
-¿La manera más segura de atracar un banco es comprán- dolo?
-La manera más segura de atracar a los ciudadanos es comprando un banco, visto el dinero que nos han sacado en ayudas.
-¿Los premios han de llegar en la juventud?
-Los premios están bien cuando llegan. Al ganar el Espasa tenía 34 años. Fue un apoyo inmenso, pero no creo que me orientara hacia el ensayo, porque escribo cartas a los periódicos, que son miniensayos, desde que tenía quince años de edad. Era una actitud impulsiva.
-¿Los padres de niñas asesinadas manipulan a la prensa?
-Se produce una simbiosis. Madeleine o Mariluz son casos espeluznantes, que suministran morbo, audiencia y dinero a los medios. El peligro surge cuando Zapatero recibe en La Moncloa a los padres, que le plantean reformas legislativas. Ser una víctima no otorga un plus de ciudadanía.
-Le exige usted a los intelectuales que reconozca sus errores. Cumpla.
-Uno de mis errores garrafales fue asegurar en mi biografía de Federica Montseny que fue la primera mujer ministra de Europa occidental, cuando había un precedente en el Reino Unido. La anarquista sólo fue la primera en España.
-Si arte es todo lo que se define como tal, lo mismo sucede con progresista.
-Sobre todo liberal, aunque la crisis lo ha desprestigiado. En cuanto al progresismo, ha de ser finalista y especificar hacia dónde progresa. Hacia la libertad y la igualdad.
-¿Se hace ilusiones?
-Siempre, la ilusión es un estado de ánimo sin el que no se puede vivir. El pesimismo está muy sobrevalorado intelectualmente.