Portavoz de Unicef en Pakistán

Antonia Paradela: ´Me gustaría volver a España, y volver viva´

"Irak ha sido la experiencia más fuerte de mi vida pero es duro ver que también en Pakistán hay esa violencia ciega e indiscriminada"

 
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto
Antonia Paradela, con el traje típico de Pakistán, posa entre dos mujeres de aquel país. / la opinión
Antonia Paradela, con el traje típico de Pakistán, posa entre dos mujeres de aquel país. / la opinión 

No es un buen día para la periodista coruñesa Antonia Paradela (México, 1962). Acaba de saber que los talibanes han asaltado en Kabul (Afganistán) un hostal lleno de empleados de la ONU. Cinco de ellos -"compañeros"- han muerto. Otro atentado talibán ha sembrado el terror esa misma mañana dejando más de un centenar de víctimas en un mercado de Peshawar, en Pakistán, ahora "en el ojo del huracán"

ISABEL BUGALLAL | A CORUÑA "Es durísimo, siento que se va cerrando el círculo", afirma desde Islamabad, la capital pakistaní, donde reside y está la sede de Unicef, la agencia para la infancia de la ONU, de la que Antonia Paradela es portavoz para ese país.

-¿Vive en peligro?

-El 99% de las veces todo me parece normal, pero un día como hoy, con esos atentados, tengo mucha más sensación de peligro. En general tengo una sensación de normalidad que me asombra.

-¿Cómo es su vida diaria?

-Mucho más normal de lo que pueda parecer. Islamabad es una ciudad moderna, relativamente limpia, ordenada y poco populosa. En circunstancias normales, me levanto, voy en mi coche a la oficina, a ocho minutos de casa, y organizo visitas al terreno: a los pueblos, entrar en las casas y ver cómo viven los niños y las mujeres, algo fundamental para el trabajo de Unicef. Es un vida normal y aburrida: no hay cine y, por seguridad, cada vez nuestros espacios están más limitados.

-¿Con quién se relaciona?

-Con gente que trabaja en labores humanitarias, periodistas, diplomáticos, gente que trabaja para ONG y algunos amigos pakistaníes. Además trabajan en casa cuatro guardas de seguridad, un señor que cocina y limpia y un jardinero, y a través sus dificultades también me entero de la vida. Hay un contraste entre esa vida y la que tengo cuando voy a los pueblos: gente que vive en casas de barro con medio pan al día.

-¿Cómo trabaja Unicef ?

-Trabajamos en el ámbito del desarrollo, apoyando al Gobierno y a ONG locales para mejorar las condiciones de los servicios básicos para los niños: salud, agua, educación, protección de los niños de la calle o de los que trabajan. Otro trabajo, más difícil por cuestión de seguridad, es apoyar a más dos millones y medio de personas, la mayoría mujeres y niños, desplazadas por los combates en el noroeste del país con los talibanes pakistaníes. Es el sexto país más poblado, más de 80 millones son niños, el 50%. Es el octavo país más pobre del mundo, cada año mueren más de 400.000 niños menores de cinco años.

-¿La situación de la mujer?

-Es una sociedad patriarcal, como lo es India, en la que la mujer no tiene ningún poder y muy poco acceso a la educación y a la información, y no es una cuestión de religión. No tienen capacidad de influir en el hogar sobre las decisiones que le afectan, ni sobre su salud ni sobre la de sus hijos. Hay mujeres que mueren de parto, desangradas en casa, sin pedir que las lleven a un hospital. Son mujeres que fueron casadas de niñas, están desnutridas, tienen partos muy seguidos... Una de las causas es la falta de educación. Hemos visto que cuando hay una escuela cerca del pueblo, las mujeres trabajan con nosotros para llevar a más niñas.

-¿Cómo se viste?

-En la capital y en las ciudades grandes voy con ropa que cubra las formas. Cuando voy a zonas rurales, más conservadoras, me suelo cubrir con el traje pakistaní, el shalwar kamiz, que es muy cómodo: un pantalón bombacho con una túnica floja hasta las rodillas y un chal sobre la cabeza que cubre hasta la cadera. Es cómodo y bueno para pasar lo más inadvertida. Aquí no se impone el velo como en Irán o Arabia Saudí pero el código del vestir es muy conservador.

-Vivió en Hamburgo, Londres, Darfur, Irán, Irak, Sudán, Sri Lanka, Angola, Addis Abeba... ¿es cierto que su experiencia más dolorosa fue en la guerra de Irak?

-Irak ha sido extremadamente doloroso, quizá la experiencia más fuerte de mi vida, a todos los niveles. Es dramático ver a una gente decente, buena, educada sufrir tanto con Sadam y con la guerra. Ver cómo el país se iba desintegrando y cómo la gente con la que tú trabajabas iba sufriendo cada vez más. Es duro porque también en Pakistán empiezas a ver esta violencia ciega e indiscriminada. Ahora mismo hay más muertos aquí que en Irak, incluso que en Afganistán.

-¿En qué país lo pasó peor?

-En Pakistán te miran mucho por la calle los hombres, es una mirada babosa, que te harta. Fuera de eso, me siento bien aquí e incluso me sentí bien en Sudán. No estoy sometida a las restricciones de las mujeres de aquí y los hombres me tratan como el hombre honorario. En las casas tradicionales hay un sala para los hombres y luego está el hogar, el espacio de las mujeres y la familia. Yo tengo acceso a esos dos mundos y soy el hombre honorario con ellos porque por ser forastera me respetan. Y a la vez tengo acceso al mundo femenino, cálido y acogedor. Cuando voy a hablar con mujeres, para ellas es como una fiesta, te preguntan de todo sobre tu vida, tu país, y no quieren te vayas. Puedes leer cosas horribles en el periódico y sales al mundo rural, donde suceden los llamados crímenes de honor en los que un tío mata a su sobrina porque cree que estaba mirando por la ventana a un chico que pasó, y a la vez vas a ese entorno y eres el hombre honorario.

-Para colmo, la cogió el tsunami de 2004 en el Índico.

-Eran mis vacaciones. Estaba en un ferry volviendo de la isla de Pulau Weh a Banda Aceh cuando vino el tsunami. Yo no entendí que había cabalgado sobre el tsunami hasta mucho más tarde, cuando lo vi en televisión y a los que íbamos en el barco se nos daba por desaparecidos y muertos en esa isla de la que no se sabía nada. Y después, en esa ciudad, con cuerpos hinchados por todas partes y ese olor a cadáver podrido.

-¿Se libró de un bombazo en el que murieron amigos suyos?

-Fue en Irak, en 2003, en unas vacaciones postergadas porque no me podían remplazar antes. Me sentí mal por no haber podido estar allí, algo que nadie podía entender. Regresé después y fue muy importante reencontrar a mis colegas, que apreciaron que yo volviera cuando se iban todos los extranjeros. Pero tuve que acabar saliendo a causa de una segunda bomba.

-¿Su próximo destino?

-Me gustaría volver a España, y volver viva. Espero no volver en un ataúd. Quiero volver a ser periodista y contar historias.

COMPARTIR
 
TV.LAOPINIONCORUNA.ES
LAOPINIONCORUNA.ES EN LA RED
FACEBOOK
Hazte fan en Facebook
YOUTUBE
Últimos videos
en Youtube
TWITTER
Sigue toda la información de A Coruña y área metropolitana en Twitter
   CONÓZCANOS:   CONTACTO  |  LA OPINIÓN A CORUÑA  |  LOCALIZACIÓN       PUBLICIDAD:   TARIFAS WEB  |  TARIFAS PAPEL  |  CONTRATAR   
laopinióncoruña.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de laopinióncoruña.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
Adaptado a la Ley de Protección de Datos por
 


  Aviso legal
  
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes