Director de cine

Roberto Castón: ´Los dramas gay en España sólo triunfan si son de Almodóvar´

"Lo de que nadie es profeta en su tierra es verdad", dice el cineasta coruñés. Su película 'Ander', un drama gay rural, rodada en castellano y euskera, que ha sido premiada en la Berlinale y otros 13 festivales, y vendida a 10 países, no encuentra distribución aquí

 
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El cineasta coruñés Roberto Castón.
El cineasta coruñés Roberto Castón. El Correo Español El Pueblo Vasco

Su película, 'Ander', un drama gay rural, rodada en castellano y euskera, y subvencionada por el anterior gobierno vasco, se paseó por decenas de festivales internacionales, ganó 14 premios, fue vendida ya a diez países, se va a estrenar en Francia con treinta copias... Y en España no encuentra distribuidores. El coruñés Roberto Castón (1973), director de esta 'ópera prima', no se lo explica. Castón dejó Galicia tras estudiar Hispánicas en Santiago y ahora vive entre Barcelona y Bilbao, donde dirige Zinegoak, el festival de cine gay

ISABEL BUGALLAL | A CORUÑA -¿Sorprendido por no poder estrenar Ander en España?

-Sí, a estas alturas no sé qué pensar. Llevamos nueve meses con la película de un lado para otro por todo el mundo y aquí no podemos estrenarla. Estuvimos en decenas festivales internacionales, algunos de ellos de muchísimo prestigio, y recibimos 14 premios internacionales, cuatro de ellos en España. En el Festival de Cine Gay de Madrid, la semana pasada, nos dieron dos premios, el del público y el del jurado. En el festival de Albacete -y no es de temática gay- nos concedieron el galardón a la mejor película, y también en el de Valladolid. Aunque debo decir que los premios más importantes nos los dieron fuera. El festival de Toulouse, donde fueron premiadas películas como Camino o La buena vida, consideró que Ander era la mejor película. En la Berlinale, el pasado febrero, recibimos nuestro primer premio, el de Cines de Arte y Ensayo. Tuvimos también el Premio Lux que da el Parlamento Europeo para destacar los valores sobre los que se asienta la Comunidad Europea... Recibimos críticas estupendas, en revistas extranjeras y en la española Dirigido por, pero no encontramos distribución en España, ¿por qué?

-¿Por qué?

-No lo sé, quizá por la crisis, por no aventurarse con un drama de temática gay... Aquí, en España, nadie arriesga por un drama. De las películas de temática gay sólo triunfan las comedias y, de las dramáticas, sólo triunfan si son de Almodóvar y, eso que, si son claramente gais, como La buena educación, son las menos vistas. Las distribuidoras creen que el público no está interesado y que la película no va a triunfar. Quizá también por ser bilingüe. Y por ser una película de autor y reclamada por festivales de todo el mundo los distribuidores deben de pensar que eso es malo para la taquilla. Pero todo esto son suposiciones, no sé cuál es la razón de que no quieran estrenar Ander.

-Resulta raro.

-Sí, y choca con lo que nos está ocurriendo en el extranjero: ya se estrenó en Holanda, el mes que viene se proyecta en Taiwán y en febrero se estrenará en Francia nada menos que con treinta copias. Que una película pequeñita, de bajo presupuesto, con una historia tan especial se estrene en Francia con treinta copias es algo digno de mención. Ya me gustaría a mi estrenar en España con la tercera parte.

-¿Tuvo que alquilar un cine para proyectar Ander por su cuenta?

-Sí, alquilamos un cine en Bilbao para proyectarla entre el 26 de noviembre y el 4 de diciembre y posiblemente alquilemos otro en Madrid a continuación. Es lo que se llama un estreno técnico, y ofrece la oportunidad de competir por los Goya. No lo hacemos nosotros sólo, lo hacen muchos. Chus Gutiérrez tuvo que hacer lo mismo con Retorno a Hansala, que tampoco tuvo distribución comercial. Este drama -entre comillas- lo sufren casi todas las producciones españolas.

-Es llamativo que tenga esos problemas en España, donde está permitido el matrimonio gay.

-No tiene nada que ver. Son negocios y el distribuidor tiene que ver que hay negocio. Lo extraño es que no vea la posibilidad de negocio en Ander, cuando el cine se llenó en los dos pases que hubo en Madrid. La gente estaba deseando verla, a pesar de ser media película en euskera y con subtítulos. Ander no va a ser como Ágora (la película de Amenábar), tendrá una recaudación discreta pero daría ganancias.

-¿Le han quedado ganas de repetir?

-Claro, estoy muy contento con el éxito de la película, estuvo en festivales, fue vendida en diez países y confío en que, al final, consigamos distribución en España. Jamás pensé que llegaríamos a tener tantos premios y tanto éxito. Pero teniendo en cuenta que dos días después de estrenarse en el festival de Berlín ya la habíamos vendido a cuatro países europeos, creíamos que sería fácil encontrar distribución aquí. El dicho de que 'nadie es profeta en su tierra' en España es verdad.

-¿Ya está en otra película?

-Tengo escrito ya el segundo largometraje. Será una película mayor, con más actores y más presupuesto. Posiblemente, será una coproducción con Francia, con un actor francés, y ya hay algunos productores franceses interesados. Si todo sale bien, el rodaje empezaría dentro de un año y pico.

-¿Cuánto costó Ander?

-Medio millón de euros, cuando una producción profesional española cuesta como mínimo dos millones. Almodóvar está por los quince millones y la última de Amenábar costó 50 millones.

-¿Cuánto estima para la próxima suya?

-Unos dos millones.

-¿Será de temática gay?

-No puedo adelantar nada todavía. Va a ser una historia muy humana, como Ander, una historia de personas que disfrutan, ríen y lloran. Cine realista, cine que transmite verdad, que te lo crees y en el que los personajes se convierten en personas.

-¿Ya pensó en los actores?

-Todavía es muy pronto, primero hay que conseguir el dinero.

-¿Le resultó complicado rodar en euskera Ander, cuando usted no conoce la lengua?

-No fue difícil, había un corrector lingüístico y eso es una liberación porque así yo sólo estaba pendiente de la expresión corporal, de la interpretación, de los gestos. Fue casi más fácil. El guión lo había escrito yo y sabía lo que los actores estaban diciendo aunque no entendiese las palabras.

-Su primer cortometraje se titula Maricón (2005), ¿prefiere esa palabra a gay?

-No es eso. En el corto, el protagonista llama maricón a la persona con la que acaba de tener sexo, cuando los dos son maricones. Las palabras tienen la intención que se les quiera dar. Maricón puede ser un insulto o un adjetivo, depende de la intención. También 'gallego' puede ser un insulto. O 'español'.

-¿Es difícil ser gay en A Coruña?

-Es muy difícil, igual que en Albacete o Toledo. Las ciudades de provincia no tienen el anonimato de las grandes capitales. La sociedad española no está tan avanzada como las leyes nos hacen suponer, pero vamos por buen camino.

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