SANTIAGO ROMERO
Tras la oleada de vampiros, las estanterías de las librerías se llenan ahora de zombis. La psicosis social generada por el desempleo y la crisis económica ha desempolvado del olvido a las legiones de muertos vivientes como el último exponente del signo de los tiempos. De unos tiempos nihilistas donde el futuro, más que incierto, empieza a verse casi imposible, como profetizaban los Sex Pistols en los caóticos años del punk, nacido también como respuesta a una profunda recesión en el Reino Unido de Margaret Thatcher en los 70. Lo advertía en su número de diciembre la influyente revista estadounidense Time: "El zombi es el monstruo oficial de la crisis". Paradójicamente, la tradición cultural del zombi en Estados Unidos tiene un destacado nombre de origen coruñés, el cineasta George A. Romero, autor de la película de culto La noche de los muertos vivientes, que pudo financiar a principios de los años 70 con la ayuda de unas tías que vivían en la plaza de Ourense, como reveló hace meses en esta misma serie. Romero ha sido considerado el creador del arquetipo zombi en la cultura popular, al incorporar varios de los elementos característicos de este tipo de criaturas. A este género a menudo denostado en los cenáculos literarios se suma ahora Manel Loureiro, abogado formado en Compostela —donde trabajo como guionista para la Televisión de Galicia—, que se acaba de convertir en el último boom literario con la novela Los días oscuros, segunda entrega de una saga iniciada con Apocalipsis Z, que ha superado todas las previsiones de la editorial Plaza y Janés al situarse en enero como la segunda obra más vendida en España. "Precisamente antes de esta conversación me han llamado para decirme que ya sale la segunda edición, diez días después de haberse lanzado la primera. Más que sorprendidos, estamos muy emocionados con todo esto. Es como la historia de la Cenicienta, algo que empezó a crecer como una bola de nieve. Cuando la revista Time dice que los zombis son el monstruo oficial de la crisis, se refiere a que en momentos de recesión salvaje e incertidumbre social como los que estamos atravesando, este tipo de temática suele repuntar y genera una atención generalizada de los lectores. Es la cristalización de nuestros miedos, de ser absorbidos por la masa furibunda, de perder la identidad. Es un poco por dónde va la historia de la novela. Es una metáfora. Hace unos años, Plaza y Janés ni siquiera se hubiera planteado sacar una novela de zombis escrita por un español, ambientada en España y con protagonistas españoles. Esto es en parte por la situación socioeconómica". Plaza y Janés no sólo la ha publicado, sino que a la vista de su vertiginosa aceptación, ya prepara su traducción a diez idiomas. El salto a la gran pantalla también está en marcha. "Ahora estamos negociando la venta de los derechos, pero ya se sabe cómo son las cosas del audiovisual. Hay conversaciones muy avanzadas, pero prefiero ser cauto".Los exitosos zombis de este abogado gallego que comenzó a escribir literatura para evadirse "del lenguaje árido y espeso del derecho" ya prometían en cualquier caso con la aparición de su primera entrega. "Al ser publicado por una editorial muy pequeña, funcionó bien, pero a una escala muy reducida. Pero funcionó el boca a boca. Plaza y Janés se decidió a publicar la segunda parte porque ya había nacido un fenómeno en la Red. Apocalipsis Z comenzó en un blog y yo fui el primer sorprendido de lo que estaba sucediendo. A medida que lo iba escribiendo, el blog pasó de tener el primer día apenas una docena de lectores a contar con un millón y medio en todo el mundo en cuestión de siete meses".