SANTIAGO ROMERO | A CORUÑA
-La OMS está bajo sospecha. Ha habido voces que denunciaron que se favorecieron intereses farmacéuticos con la excesiva alarma de la gripe A.
-Yo soy muy gallego en esto. La OMS ha hecho una cosa que a mi juicio es muy loable, encargar una auditoría externa para ver si hubo prácticas anómalas y actuar en consecuencia. En mi opinión, la OMS hizo lo que tenía que hacer. La capacidad de morbilidad fue muy similar a lo que habíamos visto en el hemisferio sur y nosotros eso lo dijimos desde el principio, que lo que nos venía de momento era suave. Creo sinceramente que el tratamiento en los medios fue muy intensivo para algo a lo que nosotros estábamos acostumbrados ya desde el brote de Hong Kong en 1997.
-La campaña contra la gripe A tuvo un escaso éxito porque la gente no consideraba seguras las vacunas.
-Es verdad que hubo voces discordantes sobre esto. Pero creo que no tiene sentido dudar de la seguridad de las vacunas, porque son tan seguras como las de siempre.
-¿Qué pasará con las vacunas sobrantes?
-Probablemente se adoptará alguna estrategia para que esas vacunas no se pierdan. Hay varias salidas, una es efectuar una donación a los países hermanos de América.
-¿La gripe A está definitivamente superada en España?
-En gripe, siempre debemos estar vigilantes, porque la dinámica de estos virus es impredecible y no tenemos modelos que nos permitan decir cuándo es el pico de actividad gripal. No sabemos cómo se comportará fuera de temporada.
-La gripe A cursó levemente, pero hubo muertes sin explicación de paciente jóvenes y sanos. ¿Se ha avanzado en el conocimiento de la causa?
-Hemos publicado un estudio en Critical Care, una revista de referencia, que integra los resultados de varios grupos de investigación en España, y pudimos poner de manifiesto que la respuesta inmunológica en los pacientes graves de gripe está condicionada por un mediador que se llama Interleuquina 17 que antes no conocíamos. La gripe fue una oportunidad de aprender.
-¿Las pandemias víricas serán en el futuro el gran riesgo para la salud pública?
-Yo creo que en el futuro el principal riesgo es un tema al que no siempre dedicamos mucha atención, que es el ámbito de la infección hospitalaria. En los macrocomplejos hospitalarios, como en el de A Coruña, pueden circular hasta cinco mil personas al día, con cerca de dos mil ingresadas. Eso quiere decir que en el ámbito de las intervenciones quirúrgicas y cuidados intensivos hay problemas infecciosos que son difíciles de controlar porque los microorganismos que las causan son propiamente patógenos y porque crece la resistencia a los tratamientos antibióticos. El segundo problema es que, con la prolongación de la vida y de la mejora de sectores patológicos como el oncológico, se ven sometidos los pacientes a tratamientos prolongados que tratan primariamente un cáncer pero secundariamente bajan las defensas y estos pacientes están expuestos a enfermedades infecciosas que pueden condicionar la patología y esa es una verdadera epidemia del mundo civilizado. Y en tercer lugar, nadie duda de que el mundo de la globalización condiciona el desplazamiento de patologías propias de otras latitudes.
-Usted obtuvo en 2003 el premio Caixanova de investigación por un estudio que alertaba sobre el mal uso de los antibióticos en las urgencias hospitalarias.
-El problema es que ese tema no mejora. Tenemos una línea de investigación en los servicios de urgencias y encontramos una enorme variabilidad en los criterios y una gran inadecuación en la prescripción. Casi la mitad de los antibióticos que se prescriben están mal dados. Lo peor de todo es que o utilizamos potentes medidas de educación sanitaria continuada o minimizar el impacto de esto será muy difícil.
-¿Se debe a deficiencias de formación en los hospitales?
-No creo que se deba sacar esa conclusión, aunque en el trabajo encontramos asociaciones con algunos hospitales. Por ejemplo, sabíamos que los hospitales docentes, en los hospitales con pediatría diferenciada en urgencias se prescribía mejor. Donde se estudia y se genera conocimiento, se funciona mejor.
-En su etapa al frente del Centro Nacional de Microbiología, trabajó en un plan contra el bioterrorismo que ahora Zapatero se ha llevado de Defensa a la Presidencia del Gobierno.
-El bioterrorismo sigue siendo una prioridad total para la OTAN. Se han creado unidades diseñadas para hacer frente a situaciones de emergencia. Es una línea muy novedosa de investigación, que se desarrolla con personal de la seguridad del Estado. La viruela, erradicada en 1979, es un ejemplo de virus que puede ser usado en un ataque. El virus se custodia en laboratorios y los niños ya hace dos décadas que no se vacunan contra él.
-En 2002 dirigió el departamento de Microbiología en el hospital de A Coruña ¿Descarta volver?
-Estoy muy agradecido al hospital, recuerdo esa etapa con mucho interés. Debo mucho a la ciudad y a las personas. Yo no descarto nada en lo que pueda ofrecer un servicio a la tierra.