ÁNGEL CABRANES | OVIEDO
¿Sexos es una batalla de géneros condenados a ceder su espacio?
–No es una guerra de sexos propiamente dicha. Parece que los sexos no están destinados a entenderse, pero no por su género, sino porque tienen distintos intereses.
–¿Cómo es Alberto, su personaje en la obra?
–Un tío honrado, aunque un poco cobarde. Después de once años de relación con Cristina (Adriana Ozores), quiere echar un polvo fuera del matrimonio. Pero eso sí, le pide permiso a su mujer. Esto es un detonante de todo lo que ocurre en la función y define a un grupo de personajes que no saben relacionarse. El de Neus Sanz se inventa una vida que no tiene y Federico Celada encarna a un hombre muy machista pero sometido por su mujer. La única que pone un poco de sentido a todo es Adriana Ozores, que interpreta a la persona más cuerda de todos.
–¿Qué tiene usted del personaje de Alberto?
–Poco (se ríe) o eso espero. Lo defiendo a capa y espada, pero está muy equivocado en la vida. El personaje es el que tiene alguna cosa mía, porque de alguna manera siempre trasladas algo de ti al papel que interpretas. Lo que puedo asegurar es que el público se verá identificado con pinceladas de todos los personajes que intervienen en la obra.
–Sexo y comedia ¿La trama perfecta si se utiliza bien?
–No lo sé. La gente que estamos sobre el escenario también estamos funcionando muy bien. Hemos estado un año entero en Madrid, en el teatro la Latina, llenando casi todos los días. La comedia es la mejor manera de decir las cosas. Tiene más fuerza que cincuenta pancartas. Se pueden contar muchas cosas si el objetivo final es hacer reír a la gente.
–¿Echa mucho de menos la televisión?
–Soy culo de mal asiento. Cuando hago teatro quiero tele, y cuando estoy en tele quiero hacer cine. Acabo de terminar los pacos (La serie Los hombres de Paco) y por el momento no echo de menos nada. Si tuviera que quedarme con algo lo haría con la gira de Sexos y una película que rodaré en noviembre que dirigirá José Luis García Sánchez. Son los proyectos más a corto plazo.
–¿Cuál de los papeles que ha interpretado en su trayectoria le ha dejado mejor sabor de boca?
–Es difícil. Quizá los más populares hayan sido el de becario en Periodistas y el de policía de Los hombres de Paco. Me quedaría con este último, pero porque es el más reciente. He tenido mucha suerte en mi carrera y, por el momento, no hay nada de lo que me arrepienta. Siempre hay cosas que funcionan mejor que otras, pero todas te aportan algo.
–¿Es difícil dar con los buenos papeles?
–Está complicado. La llegada de más canales de televisión parecía venir acompañada de más producciones, pero hay prácticamente las mismas. Además, con la llegada de la crisis todo se ha abaratado mucho. No sólo en sueldos, también en montajes. Se cuidan menos los productos, porque no hay presupuesto para todo. A esto hay que añadirle que en la actualidad estamos ante una generación de muy buenos actores en España, gracias a Dios.
–Su primera aparición en televisión fue en la serie Farmacia de Guardia ¿Cómo recuerda esos inicios?
–Acababa de llegar a Madrid y me presenté al casting. Antonio Mercero me escogió para un pequeño papel de un pintor que salía solamente en un capítulo. Me lo tomé como algo puntual, porque hasta el momento sólo había hecho teatro. Fíjate las vueltas que da la vida. Nunca he tenido metas, ni me imaginé en el cine, sólo sigo intentando vivir de mi trabajo y disfrutar de cada día con lo que hago.
–Véndase, aunque no lo necesite ¿Cuál es el secreto de su conexión con el público?
–Habría que preguntárselo a ellos. Siempre trato de hacer mi trabajo lo más creíble posible y a lo mejor, por mi físico, forma de ser y carácter, la gente me nota como alguien más cercano, que podría pertenecer a su familia o grupo de amigos. Trabajo desde la normalidad para transmitirlo de la forma más natural posible.
–¿Conoce usted a José Luis Moreno?
–Personalmente, de muy poco.
–¿Han trabajado juntos?
–Sí, en una ocasión, hace unos años, en un programa que se solía hacer en navidades y estaba muy bien. Creo recordar que se llamaba Telepasión, donde presentadores de la cadena, actores y otros artistas interpretaban canciones conocidas. Recuerdo que en la primera temporada de los pacos nos llamó a Paco Tous, Hugo Silva y a mí. Primero grabamos la canción y luego un pequeño vídeo con bailarinas. Fue la única experiencia laboral que tuve con él. Me extraña que este formato haya desaparecido.