MATÍAS VALLÉS | PALMA
-Para que se haga cargo del tipo de entrevista: "¿Le han perdonado los norteamericanos la deserción de Francia en la guerra de Irak?"
-Ha habido situaciones difíciles, aunque me muevo en círculos intelectuales más tolerantes. Por fortuna, los escándalos no duran demasiado en Estados Unidos, desaparecen con tanta rapidez como llegan.
-Cuando usted se encuentra en apuros, ¿repasa su Montaigne?
-Debería decir que sí, y Montaigne me enseña que la verdad es un proceso de negociación, y que siempre hay algo bueno en las posturas de los demás, así que conviene ponerse en su lugar por difícil que sea.
-¿Negociar con el enemigo, con los terroristas?
-Montaigne lleva el concepto hasta el límite, nunca es demasiado tarde para negociar con los enemigos. Enseña que la verdad no es un absoluto ni está nunca de tu lado, sino que se define como aquello que eres capaz de convencer a otros de que acepten.
-¿Obama es un producto típico de Chicago?
-Sin duda. Vive a una manzana de distancia de nuestra casa, mi hijo le vendió libros y, cuando enseñó en mi universidad, fue elegido el mejor profesor del año. La política de Chicago se basa en los pactos, y Obama la ha proyectado a escala estatal, se ha hecho más realista.
-Obama ha decepcionado con este pactismo a muchos votantes.
-No le han permitido que hiciera bastantes de las cosas que pretendía. El Congreso ha estado congelado, y Obama se ha visto obligado a conformarse con el punto medio.
-¿El Islam necesita una revolución cartesiana?
-¿Y quiénes somos nosotros para decirlo? Montaigne enseña que no podemos siempre juzgar al otro en nuestro contexto. Por eso era muy crítico con los conquistadores españoles, y apoyaba a Las Casas. Lo que ocurra en Oriente Medio pertenece a Oriente Medio.
-¿No comparte la exportación por decreto de los modelos democráticos?
-No creo que sea posible. No quiero sonar como un viejo marxista, pero se necesita el estómago lleno para hacer filosofía. La existencia precede a la esencia, no se puede imponer ideas abstractas.
-¿Deberíamos fiarnos de las revoluciones árabes?
-No tenemos otra opción, y no deberíamos implicarnos militarmente. Las revoluciones ajenas deben ser gestionadas por sus protagonistas.
-Ya no hay príncipes como los de Maquiavelo.
-Maquiavelo es el primer asesor moderno. Enseña que la política consiste en preservar el poder. Sus ideas se podrían aplicar hoy indistintamente a un jefe de Estado o a un empresario. Steve Jobs ha sido un príncipe maquiavélico, más influyente que muchos políticos.
-En la misma senda, ¿quiénes son los equivalentes contemporáneos de Montaigne, Descartes o Pascal?
-Hasta cierto punto, la crisis actual se debe a un problema en la producción de ideas. Montaigne es el primer pensador moderno. Extrae nuevo material de asuntos que no domina, y dialoga con el lector. Sartre distinguía al experto "que habla de lo que sabe" del intelectual que "habla de lo que no sabe". Estados Unidos es el reino de los expertos, reivindico al tuttologo.
-¿El Tea Party comparte ideología con el Front National de Le Pen?
-Son diferentes, porque el Tea Party aspira a la supresión del Estado y sólo acepta la recaudación de impuestos para la guerra, sin pensiones de jubilación ni de desempleo. En cambio, el Front National predica un Estado fuerte,y no tiene ninguna posibilidad de superar el 22% de votos en Francia.
-En Francia tienen ustedes una monarquía decapitada.
-Estaba repasando la lista sobre corrupción que elabora Transparencia Internacional, y ocho de los diez países menos corruptos del mundo eran monarquías. Estados Unidos ocupaba la posición número 17, Francia estaba por debajo.
-¿El confucianismo ha derrotado al calvinismo?
-China ha sido siempre un imperio de descubridores y de comerciantes, orientado hacia el dinero. Por lo tanto, está regresando al pasado, a su situación de cinco siglos atrás.
-A Susan Sontag le pidieron que escogiera entre Led Zeppelin o Mozart, y respondió "¿por qué tendría que elegir?"
-Has de apuntar alto, para que mucha más gente pueda ascender en sus gustos. El elitismo tiene hoy connotaciones negativas y se le ha reprochado a Obama, pero no es un concepto desaconsejable.
-¿Estamos preparados para el fin del mundo?
-No creo en el fin del mundo, pero en Estados Unidos se han disparado los discursos de colocarse en el lado correcto, de estar preparados, de la Segunda Venida. Todo ello con un auge desbordante de la religión.