JESÚS ZOTANO | A CORUÑA
-¿A qué se enfrenta el público que acude a sus espectáculos?
-Vamos a hacer un espectáculo de humor muy divertido... Básicamente son monólogos. Está teniendo muy buena acogida por todos los sitios por los que pasamos.
-Esos monólogos se nutren sobre todo de lo que nos pasa a diario.
-En mi caso sí. Hay gente que los hace de otra forma, pero yo me inspiro en las cosas que nos pasan a todos y, en un gran porcentaje, el humor refleja lo que nos pasa todos los días.
-¿Es compleja su elaboración? ¿Cuáles son las reglas o secretos del monólogo?
-Cada uno sigue su estilo personal. Yo, por ejemplo, busco temas amplios para que pueda verlo mucha gente. El humor que yo hago es general, social... Luego, cada uno tiene su propio estilo. En realidad, sí que cuesta hacerlos si quieres que sean un poco diferentes y tengan su personalidad y su impronta. Hay temas de los que no hablo, como son la política, el sexo y las relaciones de hombre y mujer, que son asuntos muy tratados por otros compañeros.
-Vaya, pues la política da para muchos chistes.
-Ya, pero considero que es una cosa que a la larga tiene más cosas en contra que beneficios. Porque son temas muy delicados y la gente se inclina mucho. Para contentar a unos tienes fastidiar a los otros y al revés. Y si te metes con todo, pues tampoco es plan... A mí me va muy bien con lo mío y la política la dejamos para los políticos, para los profesionales...
-Profesionales que también sueltan unas charlas de humor interesantes...
-Prefiero no meterme en esos charcos.
-El que se ha metido en un buen charco ha sido el capitán del Costa Concordia. Éste sí que merece un monólogo.
-Tiene tres, por lo menos. Menudo perla. Fíjate cómo en la mano de una persona está la de mucha otra gente. Es tremendo.
-Tiene una pieza, ya famosa, en la que se ríe de la cocina de autor. ¿No le gusta la tortilla deconstruida?
-Hay muchos profesionales muy buenos dentro de la cocina creativa. Pero sí que es verdad que nos están volviendo un poco locos con tanta innovación. Hay muchos cocineros creativos a los que les hace gracia este monólogo.
-¿Se siente igual en un teatro que en un plató de televisión?
-Los recursos son muy similares. Personalmente me gustan más las actuaciones en directo por el ambiente que se crea en los teatros, que es espectacular.
-¿Hay alguna satisfacción mayor que vivir de hacer reír a la gente?
-En esta profesión somos unos privilegiados. Después de cada espectáculo, la gente te agradece un montón que le hayas hecho pasar un momento agradable. Es muy bonito este trabajo. Aunque también tiene su parte mala, los viajes. Pero compensa con creces.
-¿Cómo lleva ser una persona reconocida y que la gente le pare por la calle?
-Hay de todo. Un altísimo porcentaje, un 98% de la gente es muy amable. Se te acerca con mucho respeto y mucho cariño. Aunque luego también está el típico brasas que te viene a las dos o las tres de la mañana y hay que saber torearlo.