Parece, amiga mía, que todo se está enredando, que se embrolla. Hasta las palabras más diáfanas se tornan oscuras, las verdades son grandes mentiras y los principios más nobles se convierten en coartadas de la bajeza. Las gentes del común vamos transitando de la perplejidad a la confusión, del desconcierto al desaliento y de la depresión al miedo. Lo dice El Roto: "Si vamos hacia atrás ¿por qué nos dicen que hay que mirar hacia delante?".
Los políticos no dicen lo que en realidad piensan. Esto se les escapa a micrófono oculto, cuando creen que nadie les oye. Micrófono al que posiblemente le queden dos telediarios, como le pasó a la cámara oculta. Por ahí nos enteramos de que la reforma laboral, que De Guindos definía como "completa", será en realidad "extremadamente agresiva", como se permitió aclarar el mismo ministro cuando creía no ser oído. Idéntico sistema utilizó Rajoy para anunciar una huelga general como si fuese Toxo o Cándido Méndez. Ahora solo falta que la convoque. Rajoy, que se cansó de decir que él "sabía muy bien lo que había que hacer", luego nos dice que no puede hacer lo que dijo porque ni siquiera sabía cómo estaban las cosas, con lo que el paro que se iba a frenar crece, los impuestos que menguarían suben y la confianza que se recobraría se desvanece. Todo a un tiempo. Un jurado popular absuelve a Camps y un alto tribunal, más profesional imposible, condena a Garzón, que además pagará a los del Gürtel las costas del juicio. Se recriminan las motivaciones ideológicas en decisiones políticas, pero se pretende cambiar una Ley de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo para volver a los tiempos de la despenalización y de los supuestos, que eran una coladera y fuente de inseguridad jurídica para las mujeres y los profesionales, poniendo además trabas a la píldora del día después, en consonancia con los criterios ideológicos más fundamentalistas del catolicismo. Al mismo tiempo se tacha de adoctrinadora a la asignatura de Educación para la Ciudadanía, manteniendo eso sí el adoctrinamiento religioso en los colegios públicos. Se predica el mantenimiento del Estado de Bienestar, pero cualquiera puede comprobar todos los días recortes y deterioro progresivo en los servicios públicos de salud, de enseñanza o de protección a la dependencia. La ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo le parece al ministro de Justicia plenamente constitucional, pero altos dirigentes de su partido mantienen un recurso de inconstitucionalidad ante el alto tribunal. Todo el mundo coincide en que, para el crecimiento, son fundamentales la investigación y la educación, pero es por aquí por donde empieza a funcionar la tijera. Igual que reconociendo que son los grandes bancos y los grupos financieros los causantes de la crisis, lejos de pagar nada, son estos los que reciben más ayudas públicas y los que se lucran a través de las mal llamadas deudas soberanas, con las que mercadean salvajemente y de las que cobran sustanciosos réditos e intereses, mientras sus beneficios se acumulan en paraísos fiscales, que todo dios reconoce como la gran cueva de los ladrones.
Es natural entonces, querida Laila, la confusión, la sensación de embrollo imposible e incluso el miedo. Madia leva, diríamos por estos pagos. Pero no descartes que tampoco esto sea lo que parece, porque ya nos es dado observar gentes que empiezan a moverse aquí y allá y puede suceder que, lo que parece enredo, se vaya convirtiendo en tejido y empiece a emerger aquel grito de Celaya que nos ponga a andar: "A la calle que ya es hora de pasearnos a cuerpo".
Puede que la cosa tarde, querida, pero va a ser así y, si no, malo, muy malo.
Un beso.
Andrés