Juan Luis Arsuaga Paleontólogo

"Que el hombre no se muestre indiferente ante el terrorismo es la razón de su existencia"

"El fanatismo es una cosa muy humana, la única especie fanática que existe es la nuestra", afirma sobre quien es capaz de convertirse en su propia amenaza

19.11.2015 | 00:59
El paleontólogo Juan Luis Arsuaga.

El paleontólogo, con fama mundial, destaca la capacidad del ser humano para pensar, pero teme a su parte irracional. Esa, capaz de masacrar sin pestañear a personas inocentes. Como ha ocurrido de nuevo en París. "Va incluido en el lote", dice. Como el miedo a nosotros mismos.

-Uno abre el periódico y las páginas informan sobre muerte, ejecuciones y terrorismo. ¿Entiende a esas personas que van al zoo y se plantan delante de la jaula de los monos porque sus antepasados les parecen más racionales y más humanos?

-Hombre, también hay amor, pero sale menos. Es normal porque el fanatismo es una cosa muy humana. Los animales no son fanáticos. La única especie fanática que existe es la nuestra.

-¿La disformidad del mundo, en su faceta más despreciable, se da por que el ser humano distingue entre los que pertenecen a su grupo y los que no? Europeos, asiáticos, árabes...

-Cada grupo tiene su territorio y esto es algo muy viejo. Tan viejo como la humanidad. Todas las especies son territoriales y cada especie explota su dominio y vive de él. Entonces, como la subsistencia depende de los recursos, obviamente, eso produce tensión entre los grupos humanos. De ahí surgen las fronteras que hay que atravesar. Una de las cosas buenas que tiene el viaje, es que tienes que pedir permiso para ir a casa de otro.

-Entonces, en la confección de los mapas, la cosa va más allá de la mera psicología de pertenencia. ¿Todo el esfuerzo se basa en darle legitimidad a los Estados y a las fronteras?

-Eso sería establecer ya una teoría política-social y se me escapa. Simplemente, digo que es de buena educación cuando vas a casa de otro. Insisto, me parece bien que se tenga que pedir permiso.

-¿La hospitalidad es algo que se aprende, o responde a patrones meramente culturales?

-Los seres humanos son muy hospitalarios. Tú pides permiso y la gente te invita a su casa. No tiene nada que ver con la cultura.

-Pero vemos cómo la llegada de refugiados levanta temor y psicosis entre algunos.

-Porque no es fácil. Mucha gente al mismo tiempo, obviamente, crea problemas. Hay circunstancias más favorables, otras menos. Las relaciones interraciales no son sencillas. No es tanto el temor al extranjero, como la preocupación que surge. Es un problema que tenemos que resolver entre todos.

-Saturación y digestión rápida de información. ¿El hombre moderno corre el riesgo de la indiferencia ante el terrorismo?

-El hombre moderno no es indiferente al terrorismo. Por eso existe. Porque el terrorismo provoca reacciones fuertes. El terrorismo existe porque suscita en las personas una reacción. El ser humano no es indiferente. Simplemente se siente más pegado a alguien con quien percibe cercanía.

-El terrorismo nos provoca miedo. ¿Hasta qué punto el miedo influye en nuestro comportamiento?

-El miedo es muy sano. Nos matamos entre nosotros, pero por miedo no lo hacemos continuamente. Estoy a favor del miedo.

-Aristóteles reservó la inteligencia para el ser humano. Si somos tan talentosos desde nuestro nacimiento, ¿por qué las personas esclavizan a otros e, incluso, les cortan la cabeza?

-Por lo que dije anteriormente. Porque el ser humano es fanático. Eso me temo que va en el lote. Tenemos una mente racional, pero también, una mente mágica, irracional. Nuestra debilidad frente al fanatismo es parte de nuestra naturaleza, contra la que conviene estar educando y advirtiendo.

-En la península Ibérica convivieron homo sapiens y neandertales. Parece que no aprendimos nada sobre la convivencia. Cataluña es el último ejemplo del chauvinismo identitario.

-En Cataluña convive gente de todas partes. No soy capaz de contestar al problema de Cataluña en una frase. No soy político. Supongo que en Málaga también hay problemas identitarios. Las identidades existen como hecho natural y universal. Se trata de ver cómo se convive con ellas. No existe el mundo sin problemas. La vida es eso, resolver problemas.

-¿Somos demasiado críticos con nosotros mismos? ¿El ser humano ha dejado de asombrarse de sus propios logros?

-No tengo esa visión tan negativa del ser humano. La gente compra, se interesa por las cosas y, sobre todo, lee todavía. No es poco.

-¿Fuimos educados para ser libres? Siempre se nos plantan por delante personas que se erigen como líderes sociales.

-Sí, claro. Tenemos pensamiento autónomo independiente. Somos los únicos que podemos ser libres. El primer elemento de la libertad es no depender de tus instintos. Somos libres porque somos capaces de controlar nuestros instintos. Si no, seríamos esclavos de nuestros instintos. Podemos decidir lo que queremos.

-La filosofía de Hegel fue la primera que consideró al ser humano como un animal social. ¿En qué momento de la historia evolutiva se da este cambio de perspectiva?

-Nosotros somos cada vez más sociales. Vamos a decirlo así. Pertenecemos a un grupo de animales zoológicos sociales. En general, los grandes simios son sociales. Ya partimos de una base social. Pero sí, nuestro éxito evolutivo se debe, sin duda, a que en algún momento hayamos sido capaces de desarrollar nuestras capacidades sociales.

-¿Si contemplamos el bolígrafo que mantengo en la mano, qué diferencia a la simple observación del pensamiento?

-Diferencia al ser humano de los animales. Los humanos tenemos un cerebro visual y procesamos imágenes que dan lugar a pensamientos. Los animales tienen un sistema nervioso que es capaz de analizar información, pero no piensan.

-¿La evolución continúa o hasta aquí hemos llegado?

-La evolución es un fenómeno a escala geológica. Es algo que se percibe a millones de años. Es como si nos pregunta: ¿continúa la evolución del sistema solar? Pues sí, pero a nadie le preocupa lo que va a pasar en tres mil millones de años. La gente piensa en los cambios que se producen en sus generaciones.

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