Golpe a golpe

18.07.2016 | 00:25

Turquía es un gran país que ha estado muy presente en la historia de Europa y cuyo natural destino debiera ser la UE, donde también debe llegar a ser unos de sus miembros más importantes cuantitativa y cualitativamente. Piénsese, para empezar, lo que ganaría la Unión con su incorporación al dejar de ser la región un club únicamente cristiano e incorporar a un país musulmán, con la consiguiente ampliación de su capacidad de interlocución intercultural y un muy notable incremento de su peso específico en el mundo. La moderna Turquía nació manu militari de una guerra de independencia contra las fuerzas de ocupación tras la Primera Guerra Mundial. Guerra de liberación liderada por el general Atatürk que estableció una república laica con un amplio programa de modernización de la vieja Turquía otomana. A partir de aquí los militares siempre han tutelado la política turca, demasiadas veces golpe a golpe. Ahora se ha producido este, fallido, contra el presidente constitucional Erdogan, pero tiene toda la pinta de que no va a ser el último, porque la reacción de Erdogan, dado su intenso y extenso afán revanchista y depuratorio, pudiera constituir otra suerte de golpe que no solo, ni no tanto, depura las responsabilidades golpistas, cuanto aprovecha para deshacerse de cualquier tipo de oposición con posibilidades y así establecer un régimen autoritario, esta vez de carácter confesional, que acabe apartando a Turquía de la senda democrática. Bien hicieron la fuerzas políticas y los Gobiernos europeos y occidentales en condenar el golpe militar y apoyar el gobierno legal de Erdogan, pero se equivocarían de plano, como ya ha sucedido en otros casos, en no estar vigilantes, en no tratar de contener diplomática y políticamente los posibles excesos en que, parece, está cayendo, y en dar un cheque en blanco al actual Gobierno turco únicamente porque es un Gobierno democrático de origen, ya que está corriendo el serio riesgo de dejar de serlo de ejercicio, como tantas otras veces sucedió en la historia y tanta sangre inocente costó. El respaldo a la democracia turca implica apoyar al gobierno democráticamente elegido, pero igualmente a la legítima oposición actual y futura.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine