Qué no nos lleven al huerto

08.08.2016 | 00:39

No es verdad que Rajoy tenga más votos y escaños que los demás. Solo tiene más votos y escaños que cada uno de los demás, los cuales, juntos, tienen muchos más apoyos que Rajoy. Rajoy consiguió 8 millones de votos en números redondos y 137 escaños justos y los demás recibieron quince millones trescientos mil votos y obtuvieron 213 escaños. Es decir, el PP es una minoría mayoritaria o una mayoría minoritaria, como se quiera. Por ello, al contrario de lo que Rajoy y sus corifeos predican hasta el vómito, el PP y Rajoy no tienen derecho alguno a gobernar por eso y, si quieren hacerlo, tendrán que conseguir los apoyos que les faltan. Si no los consiguen, ellos serán la causa principal de que haya nuevas elecciones y no los demás, por mucho que así lo cacareen los medios que prefieren, interesados o serviles, un gobierno de coalición entre corruptos, malversadores y cómplices a cualquier otra alternativa regeneradora. Es posible que estos medios a la orden y los sectores económicos y sociales, beneficiarios de la corrupción, de la crisis y de las políticas de criminal austeridad logren imponer un tiempo el engaño en curso, pero ni será a todos ni, mucho menos, todo el tiempo, porque la realidad es terca como una mula y acabará imponiéndose, como se impuso, en buena parte, al acabar con la mayoría absoluta del PP y al castigar duramente a un PSOE, demasiado contemporizador, que traicionó sus principios socialdemócratas y se alejó de los sectores sociales que antaño lo sostuvieron. El PP es el máximo responsable político de la corrupción, del incremento de la desigualdad y de la pobreza, de la pérdida de libertades y deterioro de la democracia, del destrozo de los servicios públicos, del caos en la educación y, por ello, perdió millones de votos, está aislado y da tanto repelús votarlo, apoyarlo o pactar con él, que es como pringarse con la sordidez política. Y esta realidad no se podrá soslayar, ni tapar, ni manipular mucho tiempo. Con elecciones o sin ellas; antes o después. Solo con la mentira, las trampas o la pura fuerza se podrá mantener un tiempo la ficción y el engaño pero, hacerlo así, pronto se verá lo inútil y, sobre todo, lo peligroso que es. Qué no nos lleven al huerto.

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