Marisa Moro Neuróloga del Lawrence and Memorial (Connecticut, EEUU)

"El pensamiento y las emociones afectan a la estructura del cerebro"

"Hay muchas enfermedades cardiovasculares que incrementan el riesgo de ictus: la presión alta, la diabetes, el colesterol alto o la obesidad"

07.09.2016 | 00:47
La neuróloga Marisa Moro.

La neuróloga Marisa Moro trabaja actualmente como especialista en trastornos del movimiento en el hospital Lawrence and Memorial, de New London, en el estado norteamericano de Connecticut.

-¿Saben tanto los neurólogos como parece?

-La neurología es un área donde hay muchísima investigación, y aunque en los últimos años ha habido una revolución científica, todavía nos queda mucho por aprender. Entendemos mucho la anatomía, la neurofisiología, la patología, pero nos faltan aplicaciones, tratamientos efectivos para la cura de enfermedades neurológicas. Básicamente, para la mayoría no hay curas.

-¿Cuál es el obstáculo?

-Las enfermedades neurológicas son muy complejas. Su causa es tan compleja y afecta a tantos aspectos, que es muy difícil encontrar un tratamiento que lo pueda abarcar todo.

-En la cultura popular hay una tendencia a situar cada función en una parte concreta del cerebro. ¿Es así?

-Simplificando, el cerebro se divide en partes y cada parte tiene una función, pero al final la función la establecen circuitos neuroquímicos que conectan las diferentes partes del cerebro entre sí. Esa es la razón principal por las que es tan difícil encontrar tratamientos, porque las dolencias no se pueden focalizar en un solo lugar.

-Es un gran inconveniente.

-Sí, pero también una ventaja, porque ayuda a la plasticidad cerebral, y si una persona tiene una lesión cerebral, por ejemplo, por un ictus, hay oportunidad de usar estos circuitos alternativos para recuperar algunas funciones.

-¿Es cierto que pensando y actuando de una manera determinada se modifican los circuitos cerebrales?

-Sí. Hay mucha investigación y mucha literatura sobre tratamientos alternativos sin medicamentos que incluyen la relajación u otras técnicas que prueban que neurológicamente todo esto funciona en cierto modo porque altera la química del cerebro y afecta al sistema nervioso autónomo, el ritmo cardiaco y la presión arterial. Y hay una gran relación entre las emociones y la estructura cerebral. Hay muchos estudios hechos con resonancia magnética funcional que demuestran que los distintos pensamientos activan distintas regiones cerebrales.

-¿Y eso que se dice que lo que no usas lo pierdes?

-Sí. Conforme avanzamos en edad perdemos neuronas y el cerebro se atrofia de forma natural. Y entre más actividades hagas que ejerciten diferentes partes del cerebro más neuronas sobreviven. Y además se activan conexiones. La gente pensaba que solo en la infancia se activaban las conexiones y que después, lo que tienes, lo tienes, y ya no hay nada más. Pero no es así. Aunque en menor medida sigue reconectándose durante muchos años más.

-¿Cree que nos medicamos bien o hay una tendencia al exceso?

-Creo que había una tendencia a consumir demasiados medicamentos, pero ahora se ha empezado a apreciar más los beneficios de las intervenciones no farmacéuticas. Por ejemplo, la alimentación, que es básica (vegetales, aceite de oliva, frutos secos?) y tiene un efecto directo sobre el cerebro. Y luego, el ejercicio, tanto físico, cardiovascular, como las disciplinas holísticas que buscan el equilibrio, como el yoga o el taichí.

-El ictus parece extenderse cada vez más. ¿A qué lo atribuye?

-Ha habido una explosión de conocimiento acerca de la patología de los accidentes cerebrovasculares. Ha sido una de las áreas de la Neurología en las que más se ha avanzado. ¿Por qué hay tantos ictus? Por una parte, porque la gente vive más y cuanto más vives más expuesto estás a ellos. Por otra parte, porque hay muchas enfermedades cardiovasculares que incrementan el riesgo de ictus: la presión alta, la diabetes, el colesterol alto, la obesidad. Todo esto se puede tratar y prevenir con los hábitos saludables de los que hablaba antes. Y no nos olvidemos del tabaquismo, que es muy dañino. Si comes mejor, haces ejercicio y dejas de fumar, reduces el riesgo dramáticamente.

-Usted viene de un sistema sanitario muy distinto. ¿Qué le parece el español?

-Creo que cada sistema tiene sus ventajas y desventajas, pero en general el español me parece muy justo, porque toda la población tiene acceso al médico, y eso es vital. Y me parece que está muy bien estructurado: empieza por el médico de cabecera accesible a todos y gradualmente sube dependiendo de la complejidad.

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