Alberto Avendaño Periodista y escritor gallego

"EEUU tiene un presidente que materializa el despiste general de la sociedad occidental"

"Tener un Emmy es como recibir un Óscar; estoy encantado", asegura el exdirector de la versión hispana del diario estadounidense 'The Washington Post'

30.06.2017 | 01:36
Alberto Avendaño, con su Emmy.

Entre las joyas de su hogar en Washington, el gallego Alberto Avendaño (Vigo, 1957) posee una estatuilla del premio Emmy, concedido por el cortometraje documental Tim Kaine, los valores aprendidos en El Progreso-Honduras que produjo junto al periodista Armando Trull para El Tiempo Latino, el semanario del que fue editor jefe hasta que en diciembre de 2016 dejó de pertenecer a The Washington Post. Por teléfono, Avendaño recuerda cómo en el año 1990 el doctor Severo Ochoa lo animó a irse a Estados Unidos. A Avendaño, le pareció una idea disparatada. Entonces, era una de las estrellas de la televisión autonómica de Galicia. Cuando tiempo después se quedó sin trabajo, aceptó la propuesta de su mujer, una cubana-texana, de instalarse en el país de los dólares. No le fue fácil: "Venía de firmar autógrafos en Santiago por mis shows de televisión a ser nadie en Texas".

-Trump ha asegurado que la prensa "es la enemiga del pueblo americano".

-Donald Trump ha dicho barbaridades pero este país ha estado delante de este tipo de actitudes dictatoriales y las ha superado. Lo importante es que la gente sepa que los principios sólidos y democráticos siguen saludables.

-Reporteros sin Fronteras sitúa a Estados Unidos en el puesto 43 de mayor libertad de prensa. España está en el 29 y tampoco es que aquí las cosas estén para echar cohetes.

-Estados Unidos es un país con mucha innovación, un gran laboratorio del mundo, donde conviven todas las fuerzas imaginarias y, en este momento, tenemos una Casa Blanca y un presidente que es la materialización del mundo disruptivo y del despiste general que tiene la sociedad occidental. Estamos viviendo una nueva revolución industrial en la que el concepto de las relaciones laborales van a cambiar en muy poco tiempo; las industrias se están quedando obsoletas... Es terreno propicio para los demagogos y descerebrados que, a veces, llegan al poder. Yo le he reprochado mucho a la prensa en esta lucha electoral que no puede ser un lorito de repetición de señoritos poderosos. Cuando un señor poderoso dice una barbaridad, lo último que tiene que hacer la prensa es reproducirla. Desafortunadamente, la prensa se ha dedicado a reproducirlo. La misión de un buen periodista es decir "el emperador está desnudo"y ser capaz de que la gente lo vea así. Hay que denunciarlo desde el minuto cero, de lo contrario, nos encontramos con una bola de nieve que nos arrastra. Cuando queremos reaccionar, es demasiado tarde.

-Algunos medios han sacado buena tajada del asunto Trump en la campaña electoral. La CNN, por ejemplo, ha incrementado audiencia especialmente en Facebook.

-Ahora, los medios se lo están replanteando pero es tarde. La prensa, como cualquier empresa que necesita beneficios y audiencias, jugó a eso y es parte de la genética de estas corporaciones. Tenemos a los medios de masas para ser más globales pero, en realidad, lo que hacemos son tribus de gente que piensa como nosotros. Una de las magias de Facebook es que se hace adictivo porque se hace adictivo que los demás digan que les gustas. Tú pones una tontería en esta red social y todos tus amigos que pertenecen a una tribu sectaria, a un contubernio ideológico, le van dando al like, me gusta. Tú te sientes muy bien. Imagínate la CNN o The Washinton Post poniéndole la cámara a Trump para que diga tonterías porque cada vez que lo captan se disparan las audiencias. Estás entrando en la boca del lobo y de ahí no se sale. Ahora, se lo está replanteando pero es tarde. Se necesita una prensa más crítica, más autocrítica y que trabaje más la contextualización y menos la textualización.

-Usted acaba de recibir un Emmy, todo un sueño.

-Estoy encantado, es como recibir un Óscar. Ahora, ya me puedo retirar a una playa de Galicia. Lo que pasa es que no dan dinero. Mucho prestigio pero poco dinero.

-No lo imagino así; creo que seguirá al filo de la noticia hasta el último aliento.

-Bueno, yo empecé en el mundo de la literatura aunque siempre estuve en el mundo de la comunicación. Fundé el grupo poético Rompente con Antón Reixa y Manolo Romón. Fue una locura. También estuve en el teatro y dando clases en el Colegio Martín Códax donde tuve de alumno a un niño que se llama Carlos Núñez y que hoy toca la gaita de maravilla. Después, recuperamos la amistad en Estados Unidos durante varios de sus conciertos aquí. La vida son decisiones.

-¿Es real la impresión de que EEUU facilita que la gente cumpla sus sueños?

-Estados Unidos no es el paraíso de nada. Hacer que las cosas ocurran aquí es igual de difícil que en otras partes. Lo que pasa es que tiene unas estructuras de mercado y cohesión nacional dentro de una diversidad federal increíble. Yo abrí el mundo de la prensa hispana a la política tradicional. Yo me negaba a reducirme a la política del gueto. Encontré gente que me ayudó pero también muchos intentos de asesinato profesional. En esos casos, te agachas y las balas pasan por encima. Después, continúas.

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