Javier de Lucas Catedrático de Filosofía del Derecho en el Instituto de Derechos Humanos

"Cerrar las fronteras es una estupidez; hay que controlar la fractura social"

"La política exterior de España influye; es el tercer país que más armas vende a Arabia Saudí" - "Hay un riesgo de que se recorten libertades, esa no debe ser la vía"

22.08.2017 | 02:23
Javier de Lucas, catedrático de Filosofía del Derecho.

El peor atentado yihadista en España después del 11-M deja muchos interrogantes, algunos de los cuales tratan de responder el catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política del Instituto de Derechos Humanos de la Universitat de Valencia, Javier de Lucas.

-¿Qué ha fallado?

-La pregunta es esa. Es lógica la reacción de autoafirmación que es- tamos viendo, más de 48 horas po- niendo por las nubes el trabajo de los Mossos, pero hay que decir que los Mossos tienen un agujero enor- me. Parece increíble que una célula tan importante por su número, por su diversidad territorial y esa capacidad de movimientos haya pasado desapercibida. Los Mossos han tenido que reconocer que algo ha fallado y que no los tenían fichados. Dicho sea de paso, tampoco los tenían ni el CNI ni la Guardia Civil. Yo no quiero decir que sea fácil, pero da la razón a una demanda de los Mossos de un incremento de número de efectivos bloqueado por Hacienda y la participación en estructuras de comunicación de inteligencia como el Centro de Inteligencia de la lucha antiterrorista, que se acordó el pasado julio.

-¿La pugna política entre Cataluña y España ha influido?

-El tema político ha jugado un papel importante. Insisto en destacar la responsabilidad no solo de la Generalitat sino del enfrentamiento político con Rajoy.

-¿Por qué en Cataluña?

-Hay dos niveles y dos tipos de respuesta. El superficial es bastante autocomplaciente pero no le falta fundamento, según el cual España y también Cataluña serían un modelo de integración pacífico sobre todo en la inmigración porque no hay movimientos xenófobos fuertes. Pero detrás de esa autocomplaciencia, hay elementos que requieren una autocrítica. Cataluña se autorrepresenta como una sociedad particularmente excelente en el sentido de acogida, pluralidad y civismo, pero tiene bastante que examinar. Sin dejar de reconocer la excelente labor que ha llevado la secretaria de Inmigración en el Govern, hay que reconocer que Cataluña es el vivero más importante del movimiento yihadista en España, más que Ceuta y Melilla. A nivel europeo Cataluña aparece como un territorio de riesgo. Siempre hablamos de Molenbeck o suburbios franceses.

-¿Cómo surgen estos elementos radicalizados?

-Esas células no vienen de fuera. Como mucho lo que ha habido es gente que ha salido de nuestros países a adiestrarse con grupos radicales vinculados al Estado Islámico en el contacto de Siria y en la guerra de Irak. Pero en el caso español es un procentaje mínimo. Los cálculos exagerados hablan de 300. Comparado con la gente que ha salido y ha vuelto en Francia, Bélgica, Alemania o Reino Unido es irrelevante. La radicalización se produce por una vía muy difícil de trabajar, que es un chaval delante de internet: se imbuye de la propaganda radical wahabista salafista que proporciona el Estado Islámico y otros grupos. Contra ese proceso individual de esa gente sin vínculos sociales es difícil luchar.

-No son, por tanto, inmigrantes y refugiados.

-Pensar que se trata de parar a inmigrantes y refugiados porque son los que traen el peligro terrorista es una estupidez resultado de una ignorancia supina. No es la frontera, lo que hay que controlar es la fractura social interna y la incoherencia en nuestro discurso que habla de derechos humanos y luego los derechos de estas poblaciones nos importan un comino. En Barcelona han muerto 15 personas y 100 heridos, eso es una mínima gota de lo que sucede cada día en Afganistán o Siria. Por supuesto la responsabilidad siempre la tiene el terrorista. Pero nuestra estrategia es fallida mientras pensemos que todo se reduce a la respuesta militar y el cierre de fronteras es la solución. La inmigración y los refugiados no son el factor relevante en esto. Al contrario. Precisamente, la población que vive en Cataluña de confesión musulmana es la que más sufre con todo esto.

-¿Qué consecuencias podría haber en política migratoria y con los refugiados?

-Lo del cierre de las fronteras es una estupidez. El problema no está en el control de la gente que venga, está en el fracaso de las políticas de integración, por lo menos parcial. Sin dejar de reconocer que hay una cuota importante en los procesos de integración, que deben ser bidireccionales, es evidente que falta mucho en ese proceso. Y pongo un ejemplo del que presume mucho Cataluña, el movimiento Esplai. Hay razones para admirar esa iniciativa social. Sin embargo, si miras bien, la presencia de personas de barrios de dificultad de integración es mínima. Hay que ser menos autocomplacientes y más exigentes.

-¿Y qué papel juega la política exterior?

-Es un tercer factor que incide en los procesos de radicalización. Nuestra política y la de la UE facilita la propaganda que consume esta gente individualmente o a través de imanes radicalizados. Nuestro país es el tercero que más armas vende a Arabia Saudí y habla de ese país como el mejor socio, y es un régimen incompatible con las exigencias básicas de derechos humanos, por ejemplo, de las mujeres. Es un régimen que fomenta la esclavitud de trabajadores extranjeros, como lo fomentan buena parte de las petromonarquías del golfo; es un régimen que lleva a cabo una política de agresión en Yemen de la que no decimos nada.

-¿Teme un aumento de la islamofobia?

-En términos significativos, no. En España no hay ningún partido organizado y poderoso como el AfD en Alemania. No existe un Frente Nacional y no existe una propaganda de la bajeza moral como la del UKIP. Puede haber un cierto incremento de reacción islamófobo, es inevitable, sobre todo porque no se hace un buen trabajo desde los medios de comunicación social. Hay mucho amarillismo, hace falta más análisis.

-¿El pacto antiterrorista podría ir en detrimento de los derechos básicos?

-Es un riesgo. Espero que la mesa no se plantee un endurecimiento legislativo que suponga un recorte de las libertades porque no debe ser la vía, sino la de contemplar la cooperación de los servicios de inteligencia y las tareas de integración.

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