Zafra M. Lerman Presidenta de la Malta Conference, activista pro Derechos Humanos

"La paz es más barata que la guerra pero hay mucho profesional bélico suelto por ahí"

"El potencial nuclear mundial hace que las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki sean juguetes comparado con los actuales arsenales"

11.10.2017 | 01:32
Zafra M. Lerman.

Zafra M. Lerman es la presidenta de la Malta Conference Foundation, una cita anual de científicos del área de Oriente Medio, iniciada en 2003 y que en diciembre celebrará su octava edición en la isla mediterránea.

-¿En materia de Derechos Humanos estamos peor que nunca?

-Hacía mucho tiempo que no se vivía una situación semejante. Es terrible.

-¿Cómo acabará la crisis nuclear con Corea del Norte?

-Es para estar muy preocupados, sin duda, porque se enfrentan fundamentalmente dos personas que no son capaces de entender qué es lo que está pasando. Me preocupa la ausencia alrededor del presidente Donald Trump de comités científicos que, por otra parte, estaban presentes en todos los presidentes anteriores en mi país. Estamos en medio de una atmósfera bélica, con países que disponen de un potencial nuclear que hace que los ataques nucleares del año 1945 ordenados sobre Hiroshima y Nagasaki sean juguetes comparado con los actuales arsenales.

-¿Su juicio sobre Donald Trump?

-Si lo digo, seguro que va a estar esperándome al regreso (risas). Hay suficientes canales de televisión para que todo el mundo pueda tener una idea de quién es Donald Trump.

-Hay quien piensa que el enfrentamiento nuclear es inevitable.

-Hace setenta años el mundo entendió que no podía seguir con el desarrollo nuclear. Hoy son numerosos los países que tienen armas nucleares. Es difícil saber qué puede pasar.

-Tiempos de terrorismo indiscriminado, de una ferocidad que nos abruma.

-Y de muchos locos sueltos. Ahí tenemos el último ejemplo en Las Vegas. Frente al terrorismo lo único que queda es un esfuerzo ingente para garantizar educación y medios básicos de vida porque no es buena cosa enfrentarse a un sector joven que ve que le falta lo imprescindible, comenzando por el trabajo, y que comienza a sentir que no tiene nada que perder.

-Viendo lo que se cuece fuera, ¿Europa es un paraíso de los Derechos Humanos?

-La situación de Europa, de Australia, Canadá e incluso de los Estados Unidos no es comparable con otras áreas, por supuesto. Los Derechos Humanos en China son hoy peor que cuando los sucesos de Tiananmen. Es muy preocupante lo que está sucediendo en Turquía, donde decenas de miles de funcionarios, juristas, profesores o periodistas se han ido directamente a prisión. He conocido una Turquía en democracia, con derechos reconocidos para las mujeres y una separación entre lo religioso y lo civil. Y ahora... Venezuela es un desastre, y en Zimbabue un dictador destrozó el país. En materia de Derechos Humanos es muy fácil dar pasos atrás.

-¿Sigue los acontecimientos en Cataluña?

-Sí. Eso de freedom for Catalunya ya lo vengo oyendo yo desde hace muchos años. Mi relación con Cataluña llegó de la mano del chelo de Casals, un genio. Las reivindicaciones de independencia suceden en muchos lugares, últimamente hasta en Puerto Rico. La situación me recuerda que es muy sencillo conseguir que la gente siga una idea que entronca con determinados sentimientos. Los humanos nos comportamos como las ovejas detrás de una persona que nos conduzca.

-Un líder.

-El problema es que ahora lo que tenemos son malos líderes. Estuve en Sudáfrica con Mandela, y él sí que era un gran líder. De los actuales, mire a ver a quiénes estamos votando.

-¿Se queda con alguno que merezca la pena?

-Por ejemplo, con Angela Merkel, que tiene orígenes científicos y buena mente analítica.

-¿Qué es la Conferencia de Malta?

-Es una reunión de un centenar de científicos, incluidos algunos premios Nobel, muchos de los cuales pertenecen a países en conflicto en Oriente Medio. Juntamos en la misma mesa, en el mismo hotel, a investigadores de Egipto, Jordania, Israel, Irán, Irak, Turquía, Siria o Palestina, y comprobamos cada año que la ciencia es una lengua internacional y compartida. La ciencia no tiene fronteras. Si usted ve trabajar codo con codo a científicos de Israel y Palestina, en proyectos que tienen que ver con el bienestar de la gente, sería imposible pensar que sus respectivos gobiernos son enemigos desde siempre. Es una forma de hacer diplomacia científica, que llega donde no llega la otra.

-Pero al final deciden los políticos...

-Es verdad. Si nos gastáramos en programas de paz el 1% de lo que el mundo se gasta en las armas nucleares, todos nuestros problemas ya estarían solucionados.

-La paz es más barata que la guerra.

-Sí, pero existe todavía mucho profesional de la guerra suelto por ahí.

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