La francesa que desveló a Pardo Bazán

Los trabajos de Nelly Clemessy, profesora de la Universidad de Niza recientemente fallecida, marcaron un hito en los estudios 'pardobazanianos' con su análisis oceánico de la obra de la novelista

04.02.2018 | 08:43
Nelly Clemessy, durante una disertación en A Coruña sobre Emilia Pardo Bazán, en 1971.

Tuvo que ser una joven profesora francesa quien descubriese la figura inmensa y de cuerpo entero de Emilia Pardo Bazán (1851-1921). Nelly Clemessy, autora de un estudio oceánico sobre la escritora coruñesa que es referencia fundamental para los investigadores pardobazanianos, fue, en rigor, la mujer que descubrió a la novelista, la desveló y la internacionalizó a través de conferencias y artículos.

Nelly Clemessy -Nelly Légal de soltera- fundadora y alma del departamento de Español de la Universidad de Niza y especialista en la literatura española de la Restauración, es reconocida como pionera y fundadora de los estudios sobre la autora gallega. Sus investigaciones, publicadas en el vasto trabajo Emilia Pardo Bazán, romancière (La critique, la theéorie, la pratique), de 1973 -traducido al español en 1983 pero sin actualizarlo- son definitivas para comprender en profundidad todas las claves de la obra de la escritora de Meirás.

Llevó a cabo, además, la traducción al francés de Los pazos de Ulloa. Sus méritos están fuera de la menor duda, pero la reciente muerte de la reputada hispanista francesa, el pasado 28 de septiembre de 2017, pasó inexplicablemente inadvertida. Ni siquiera una mención de la Real Academia Galega, a la que pertenece la casa-museo de Emilia Pardo Bazán.

Una jovencísima Nelly había llegado a principios de los años cincuenta a la ciudad coruñesa para aprender español. "La Coruña me cautivó en el acto. Me gustó su alegre animación y fui descubriendo con verdadero placer la belleza de sus Cantones y de la Ciudad Vieja, tan recoleta y poética. En aquel entonces, era una lindísima ciudad provinciana, fiel a sus costumbres tradicionales que a mí me recordaban los ambientes algo anticuados de mi niñez en Bretaña", recordaba, en 2003, en la casa de la calle Tabernas, durante una de sus últimas visitas, hablando con dos de sus más reconocidos discípulos, los profesores Cristina Patiño Eirín y José María González Hernán.

Volvería una y mil veces a escudriñar todos los lugares -Galicia y Madrid- de la condesa de Pardo Bazán, cuya figura la había atrapado: "Lo que me atrajo al principio en Emilia Pardo Bazán fue su narrativa de ambiente gallego, pero al adentrarme algo más en el estudio no tardé en admirarme de la amplitud, variedad y vigor de su talento de polígrafa. Acababa de descubrir una figura femenina excepcional en la España de su tiempo. Quedé como hechizada y con afán de saber siempre más de ella".

No es que hasta entonces no hubiese estudiosos de la condesa de Pardo Bazán (Carmen Bravo-Villasante, Elizabeth Mulder y tantos otros), pero ninguno había aplicado el rigor académico de Clemessy, cuya investigación marcó un hito y es el vademecum del pardobazanismo: "Eran bastante numerosas las publicaciones periodísticas dedicadas a la memoria de la escritora, algunas recientes con motivo del centenario de su nacimiento. En cambio, escaseaban los estudios críticos sobre su obra narrativa, con excepción del libro de Emilio González López, Emilia Pardo Bazán, novelista de Galicia (1944). Los artículos de algunos profesores americanos se referían exclusivamente a la cuestión del naturalismo y a determinados aspectos del ideario social y político de doña Emilia. En Galicia, tan solo Domingo García-Sabell y Benito Várela Jácome en sus respectivos ensayos se empleaban en situar a la escritora en el panorama literario regional. En los años cincuenta el investigador disponía de cierto número de ediciones modernas de obras sueltas, además de los dos tomos de novelas y cuentos de la colección Aguilar. Sin embargo, no había ediciones críticas y lo indispensable era acudir a las Obras Completas y demás volúmenes editados en vida de la autora, que no eran siempre de fácil acceso".

Y claro que después de Nelly Clémessy vinieron otros, pero ella abrió el camino. Aún así, decía en 2003: "Estoy convencida de que todavía queda mucho que decir sobre las novelas y más todavía sobre los cuentos de Pardo Bazán. Lo mío ha sido una aproximación global, incompleta, como ocurre cuando se abarca una obra tan vasta y polifacética. El mundo de ficción creado por la novelista se presta todavía a múltiples estudios. He abierto un camino, nada más: me doy por muy contenta si he contribuido un poco a despertar el interés por la obra de doña Emilia", explicaba en la citada entrevista, en la que hablaba también de su traducción de su gran obra: "Los esfuerzos que me costaron la traducción de Los Pazos de Ulloa fueron, bien es verdad, muy arduos. Se planteaban problemas en cada párrafo: de adecuación de los términos, de equilibrio de las frases, etc.".

Nelly Clemessy dejó a la vista el eclecticismo de Pardo Bazán, que no se ciñó al naturalismo y rozó varios ismos hasta anunciar el espíritu del 98. Analizó su ideología, cercana a una concepción aristocrática de la organización social aunque con anhelo de justicia, y se detuvo en su feminismo, basado en el acceso de la mujer a la educación pero no con los mismos derechos políticos que el varón.

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