ANTARES PÉREZ | ARTEIXO
Agentes de la Guardia Civil de Miño detuvieron a un vecino de la localidad como presunto autor de hasta siete delitos de robo cometidos en las últimas tres semanas.
El instituto armado explicó que, en todos los casos, el supuesto autor de los hurtos seguía el mismo modus operandi, que consistía en utilizar una tarjeta de la Seguridad Social para abrir la puerta de entrada, que no llegaba a forzar.
Según se desprende de las investigaciones realizadas por el instituto armado, el ahora detenido llevó a cabo todos los robos a plena luz del día, en un momento en el que la mayoría de las viviendas estaban vacías. La Guardia Civil sospecha que el arrestado es el autor del robo de un ordenador portátil, dos relojes, dos anillos y 400 euros en efectivo en el interior de una casa el pasado 15 de julio.
Desde aquella fecha y hasta el martes, la Guardia Civil estima que el hombre cometió al menos seis robos más en otras tantas casas, a excepción de uno de los hechos que tuvo que abortar porque se encontró con la moradora en el interior del inmueble. El botín ascendió a unos 8.500 euros y diversas joyas.
El detenido, de 47 años, se encuentra en el Centro Penitenciario de Teixeiro-Curtis, a donde fue conducido por la propia Guardia Civil tras haberlo dispuesto el Juzgado de Instrucción Número 1 de Betanzos.
El arrestado, que ya fue interrogado por los efectivos del instituto armado, prestará declaración en los próximos días en el juzgado de Betanzos. Se le imputa un delito de robo, aunque la Guardia Civil sospecha que pudo estar implicado en otros actos delictivos que se cometieron en el municipio.
Los agentes continúan con las investigaciones y no descartan que el detenido pudiese estar implicada en delitos o faltas contra el patrimonio, consumados o en grado de tentativa, la mayor parte cometidos las dos últimas semanas. La Guardia Civil no ha desvelado de momento qué otras infracciones pudo cometer el imputado.
La oleada de robos en viviendas que sufrió el municipio de Miño los dos últimos meses provocó cierta alarma entre los residentes, que solicitaron al Concello que incrementase de la vigilancia en las zonas más alejadas y en las peor comunicadas.