M. PARDO / AGENCIAS | VIMIANZO
Juan Ramón Fernández Garrido, el presunto falso médico detenido en Vimianzo, declaró ayer por la mañana ante la titular del Juzgado número 2 de Corcubión, de donde salió imputado por un delito de intrusismo profesional.
Fernández Garrido llegó a la sede judicial una hora antes de la prevista para su declaración ante la juez Carmen Veiras, que se inició poco después de las 11.00 horas y terminó en torno a las 12.00 horas.
El acusado, como a su llegada, salió del juzgado arropado por familiares, entre ellos su hermana María Jesús, abogada que se encargará de la defensa, y abrazado a su hija, licenciada en Medicina. Tanto a la entrada de los tribunales como a la salida rechazaron responder a las preguntas de los periodistas.
Fuentes judiciales explicaron que se le imputa un delito de intrusismo profesional, castigado con penas que van de los seis meses a los dos años de prisión, aunque el acusado no tendría que ingresar en la cárcel al carecer de antecedentes.
A la declaración asistió también un abogado de la Xunta, denunciante y perjudicada por la presunta práctica ilegal del detenido.
Juan Ramón Fernández fue detenido por agentes de la policía judicial en Vimianzo por ejercer supuestamente la profesión médica durante 22 años en una clínica de su propiedad sin tener la titulación precisa para ello. Fue el Colegio Oficial de Médicos de A Coruña quien lo investigó y denunció. Hace un mes le notificó que debía "proceder de inmediato a regularizar esta situación" y le advirtió de que se podían ejercer "actuaciones administrativas y judiciales" contra él, como finalmente ha sucedido.
El alcalde de Vimianzo, Alejandro Rodríguez, se preguntó tras conocerse la detención cómo las autoridades sanitarias no se dieron cuenta antes de esta irregularidad, ya que el presunto médico falso "recetaba medicamentos y también ponía inyecciones", aunque admitió que era "muy querido" por los vimiancenses. Vecinos cercanos a la consulta privada, situada en la calle Tras do Muíño, expresaron su sorpresa por la detención, y señalaron que nunca habían tenido ningún tipo de problema ni en el trato ni en la atención con el médico, de quien esperan que vuelva a ejercer.
Algunas de estas personas precisaron que, en alguna ocasión, habían circulado rumores en el pueblo sobre el presunto falso doctor porque no firmaba certificados de defunción y enviaba a sus pacientes al hospital si padecían alguna dolencia mínimamente grave. Además de tener su clínica privada, el presunto falso médico también trabajaba para mutuas de salud laboral, de hecho, el alcalde de Vimianzo apuntó que tenía como pacientes a maestros, agentes de la Guardia Civil e incluso empleados municipales.