J. M. GUTIÉRREZ / A. BLASCO | A CORUÑA
Una mujer de alrededor de cincuenta años falleció ayer al sufrir una parada cardiorrespiratoria cuando practicaba buceo en las proximidades del dique de abrigo.
El suceso aconteció en torno a las 13.15 horas, en los bajos rocosos conocidos como Os Pedridos, que se emplazan frente a la torre de control marítimo.
La fallecida participaba en una inmersión de la escuela Buceo Galicia. Se dio la casualidad de que el monitor que impartía el curso de submarinismo era su marido, que presenció el trágico incidente.
Alertada del suceso, una embarcación de la Cruz Roja que asistía a la travesía de San Amaro llegó al lugar en pocos minutos. Entre sus compañeros del curso de buceo y los efectivos de emergencias, que también se lanzaron al agua, lograron subir a la mujer a la lancha, donde intentaron reanimarla sin éxito.
Reanimación
Los voluntarios trasladaron el cuerpo hasta las instalaciones de Marina Coruña, donde esperaba ya una ambulancia medicalizada del 061. Los sanitarios trataron de reanimarla, esta vez, con desfibrilador. Los intentos fueron infructuosos.
Una vez que el juez de guardia dio la autorización para el levantamiento del cadáver, los servicios funerarios trasladaron el cuerpo hasta el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña, donde el médico forense confirmó que la causa de la muerte fue una parada cardiorrespiratoria.
El de ayer fue el segundo caso este verano de un submarinista que perece en aguas coruñesas. El pasado 28 de julio, un niño de doce años falleció mientras practicaba buceo en la playa de Espiñeiro de la localidad oleirense de Mera.
El joven se quedó atrapado bajo el agua cuando el gancho que llevaba atado al brazo para pescar pulpos se enganchó en una roca. Un amigo del padre, cuando se percataron de su ausencia, consiguió encontrarlo y liberarlo utilizando una navaja.
A pesar de que cuando lo sacaron del agua todavía vivía, pereció antes de ser ingresado en el Hospital Teresa Herrera, a donde lo trasladaban.