MARÍA PARDO A CORUÑA
Una persona que se encontraba pescando en las rocas del dique de abrigo encontró ayer al mediodía un cráneo humano oculto entre las piedras. Aún no habían dado las doce cuando el hombre se puso en contacto con la policía para dar cuenta del macabro hallazgo, aunque en ese momento todavía no tenía la certeza de que se tratase de restos humanos, como después se comprobó.
Una patrulla del 091 acordonó las escaleras que conducen al pequeño mirador situado al final del dique de abrigo, aunque la calavera apareció en la zona de las rocas situadas frente a San Amaro. Al lugar se desplazó un equipo formado por dos funcionarios que rastreó la zona durante horas para asegurarse de que era el único resto humano allí escondido.
Con linternas y cuerdas, los agentes miraron entre las rocas y bajo ellas, pero no encontraron nada. El cráneo fue recogido por personal de la policía científica, que se encargará de examinar los restos para tratar de conocer la identidad del fallecido. La cabeza ya no tenía ni carne ni piel, por eso será difícil llegar a saber cómo murió la persona y hace cuánto tiempo. La calavera podría pertenecer a algún pescador desaparecido hace tiempo, aunque por el momento no se descarta ninguna hipótesis.
Tras recibir el aviso del pescador, la Policía Nacional se puso en contacto con la autoridad judicial para que la magistrada de guardia estuviese al tanto del hallazgo, aunque el levantamiento de los restos se realizó sin su presencia.