GEMMA MALVIDO | A CORUÑA
La policía investiga si un incendio que se registró ayer por la noche en un edificio de Monte Alto fue o no intencionado. Pasadas las nueve y media de la noche, el propietario del tercer piso del número siete de la calle Mauricio Farto Parra tuvo que iniciar las labores de extinción del fuego que salía de la parte exterior de la puerta de entrada a su vivienda. Minutos después llegaron dos camiones de bomberos y efectivos de la Policía Local y Nacional para desalojar de sus casas a unos vecinos, seis según los efectivos, que, por precaución, habían empezado ya a prepararse para pasar la noche fuera de las viviendas.
En la vivienda dañada por el fuego, según una mujer que vive en el octavo piso, y que tuvo que bajar con la bata de casa puesta, vive un matrimonio "no muy mayor".
Asegura que nunca ha tenido problemas con ellos, que son "buenos vecinos" y que el marido "es electricista".
Dicen los bomberos que las llamas se quedaron en un "susto" , pero que tendrán que ser los efectivos policiales los que decidan si el fuego fue o no intencionado. Su intervención en el edificio se limitó a las labores de ventilación, ayuda al desalojo de residentes y, pasadas las diez y media de la noche, también de realojo. Una vecina tuvo que ser atendida por los servicios médicos por el nerviosismo que le produjo ver fuego en su edificio.
Afectados y paseantes, en la acera de enfrente, comentaban y fabricaban hipótesis de qué podría haber ocurrido; algunas con bata y otras con una manta entre las manos.
Los hubo que aseguraron que alguien había rociado la puerta con gasolina y que, después, le había prendido fuego.