El caso de la de Montouto fue diferente. Las autoridades sospechan que los activistas la dejaron para el final y actuaron muy rápido, dejando muchas de las jaulas cerradas, ante el temor de ser sorprendidos por la cercanía de la granja a la carretera general.
Pancho Vázquez Larumbe, propietario de la explotación más grande de las atacadas, calcula en 300.000 euros el perjuicio económico inmediato. "No sé, a lo mejor es mucho más, hasta dentro de un mes no creo que sepa", lamenta. Pancho Vázquez comenta, mientras observa los animales muertos que yacen en el suelo, que no alcanza a comprender las ideas de este colectivo de activistas. Apunta que, a las pérdidas económicas, hay que sumar el desastre que estos musélidos en libertad pueden causar al ecosistema.
Son carnívoros y muy voraces. Pueden comer todo tipo de animales de porte similar o menor que el suyo: ratones, conejos, ranas, gallinas, patos, peces, cangrejos... Si se ven en la necesidad, no dudan en comerse entre ellos. En las granjas violentadas se criaban dos tipos: los europeos y los americanos, más agresivos y dañinos.
Las carreteras, las recogidas de pluviales, bajo los coches o los matorrales del monte son los principales lugares en los que se hallaron ayer visones, ya que los criaderos están alejados de los núcleos de población. Sólo la cuadrilla municipal recogió en la jornada de ayer más de doscientos, de los cuales algo más de la mitad estaban con vida. "La mayor parte de los muertos los recogimos a primera hora de la mañana en las carreteras", indica Mari Carmen Iglesias, técnico municipal del área de Medio Ambiente.
Iglesias explica que cuánto más tiempo pasa, más difícil resulta encontrarlos. Relata que "la captura es complicada porque se revuelven muchísimo", y aconseja a la población que no trate de atraparlos y se limite a alertar a las autoridades de los lugares en los que los han visto. "Aunque se queden quietos al ver a la gente, cuando se les intenta coger, pueden intentar morder, ya que son bastante agresivos", advierte. Los miembros de las brigadas están equipados con guantes de protección y grandes trueiros.
Nada se podrá hacer con los muertos, salvo incinerarlos. Los heridos resultan inservibles porque su piel está dañada. Con los que han conseguido recuperar sanos y salvos, los criadores se encuentran con un grave problema: al carecer de un sistema de identificación es imposible reconocer la estirpe de cada uno y, si encierran en la misma jaula visones de diferentes familias, se pelearán y dañarán entre ellos.
El colectivo Igualdad Animal aplaudió ayer la liberación "coordinada" de estos ejemplares, aunque resaltó que no es la responsable de la acción, que también se ha repetido en una explotación peletera de la provincia de Soria. "Lamentamos las muertes de los que han sido atropellados, pero queremos recordar que todos y cada uno de esos animales iban a morir a manos de los peleteros, asfixiados dentro de un cajón lleno del gas del tubo de escape de uno de sus tractores", explica esta entidad en su portal en internet.