PABLO LÓPEZ | A CORUÑA
Los gamberros han vuelto a atacar el mural elaborado por encargo del Gobierno que decora el cierre de la finca de los Mariño, así como otros elementos del mobiliario urbano del mirador del Matadero, que fue inaugurado hace poco más de tres meses. El autor del mural criticó la escasa atención que le prestó la policía cuando denunció los hechos y aseguró que los vándalos campan a sus anchas en este lugar de la ciudad.
"Hicieron una raya de casi 50 metros. Una vez apareció una pintada que decía: ¡larga vida al vandalismo!", lamenta Fernando Arias, que reclama una mayor presencia de los agentes policiales en las inmediaciones de la rampa del Matadero, donde prácticamente todos los fines de semana aparecen nuevas pintadas que cubren bancos y otros elementos del mobiliario.
El autor de la obra precisa que esta zona también recibe la visita de jóvenes que sólo pintan en aquellos lugares donde está permitido, algo que quiso explicar para dejar claro que no todos los amantes del arte urbano se dedican a deteriorar las obras que otros han elaborado. Fernando Arias sospecha que los que atacaron su mural emplearon los aerosoles usados que los grafiteros que cumplen las normas dejaron abandonados en las proximidades del muro.
Arias recuerda que la del pasado fin de semana no es la primera vez en la que su obra resultó dañada. El artista informa de que, este mismo año, sorprendió a un gamberro pintando sobre el mural.
Aunque el autor del dibujo que cubre el muro identificó al autor del grafiti y lo denunció ante la policía, no se adoptaron medidas legales para castigar al supuesto delincuente o policiales para reforzar la vigilancia en la zona.
"Nos había pasado ya una vez. El primero en atacar el mural está denunciado con nombre y apellidos, pero nadie hizo nada", precisa Fernando Arias, que asegura que los grafiteros creen que la zona les pertenece y no están dispuestos abandonar el lugar.
El mural artístico que cubre el muro no es lo único que atacan los vándalos. Bancos de madera, tramos del firme y columnas también han aparecido maquilladas por los grafiteros.
Arias, muy descontento por lo ocurrido, lamenta que los gamberros se hayan adueñado de una zona que ha quedado "muy bonita" tras las reformas emprendidas por el Ayuntamiento y por el Estado.
El artista arreglará los desperfectos causados por los vándalos, pero está convencido de que, de no adoptarse medidas para controlar la actividad de los gamberros, no tardarán en aparecer nuevas pintadas.
El autor del mural opina que los que atacaron su obra lo hicieron sólo con la intención de "hacer daño" y añade que reparar los desperfectos resulta muy costoso y requiere horas de trabajo
La zona de la playa del Matadero no es la única de la ciudad que recibe asiduamente la visita de los grafiteros. Uno de los barrios más amenazados por la actuación de los gamberros es Pedralonga, donde resulta casi imposible encontrar un muro libre de pintadas.
Los residentes de plazas como Santa Catalina, que sufren el problema del botellón todos los fines de semana, también han alertado de la aparición de pintadas en bancos y paredes.