TANIA SUÁREZ | A CORUÑA
El Ayuntamiento ordenó a algunos chabolistas de la parte alta del poblado que abandonen hoy sus barracas a las doce de la mañana porque la empresa que realiza las obras de la tercera ronda utilizará explosivos en la zona. "Nos dieron unas cartas en las que ponía que nos teníamos que irnos unas horas de nuestras casas", asegura Begoña Salazar, una de las jóvenes que residen en el poblado. Los chabolistas afirman que los técnicos de Servicios Sociales del Concello les informaron de que si las barracas sufren algún daño tendrán que exigir su reparación a la adjudicataria de los trabajos, la Unión Temporal de Empresas (UTE) Arias Hermano-Aldesa.
La constructora del segundo tramo del cinturón de circunvalación advirtió en el mes de julio del año pasado de que las voladuras pondrían en peligro las frágiles edificaciones del asentamiento. "Es imposible que la tercera ronda se construya con toda la zona llena de chabolas. Con la primera detonación se caerían la mitad y es muy peligroso para la población", explicó entonces a este diario uno de los responsables de los trabajos. Los encargados de las obras apostaban por iniciarlas cuando la Concejalía de Servicios Sociales realojase a todos los vecinos de Penamoa, pero finalmente los trabajos de explanación comenzaron el pasado mes de diciembre, con un año de retraso.
El Gobierno municipal recolocó en viviendas a los chabolistas cuyas barracas estaban situadas en el trazado de la carretera, pero el 80% de las familias aún reside en el poblado, según los datos aportados por la edil de Servicios Sociales, Silvia Longueira, tras la última reunión de la comisión para la integración, celebrada hace una semana. Unos alambres separan la zona donde se ejecutan las obras del segundo tramo de la tercera ronda de las chabolas, pero fue necesario que la constructora contratase a un vigilante para impedir que los niños accediesen a los lugares en los que trabajan las máquinas. La persona que desempeña las labores de vigilancia es un habitante del poblado que fue contratado por el jefe de obra. Los chabolistas temen que las explosiones previstas para hoy dañen sus viviendas.