REDACCIÓN | A CORUÑA
La Fiscalía acusa a cuatro personas de un accidente laboral ocurrido el 6 de agosto del año 2003 en el polígono de Sabón. El operario fallecido se encontraba en el interior de la central térmica, donde la Sociedad Española de Montajes Industriales (SEMI) había sido contratada por Unión Fenosa para realizar la excavación y posterior cimentación de una torre de alta tensión.
El empleado de la empresa contratada para llevar a cabo este trabajo falleció sepultado tras un hundimiento del terreno cuando se encontraba en el interior de un pozo. Los operarios estaban trabajando cuando ocurrió el accidente en el cuarto hoyo, de unos 3,20 metros de profundidad, el último que tenían que hacer para introducir los pilares de unas torres metálicas de la línea de alta tensión. Eran dos empleados de SEMI quienes se encontraban en el fondo, extrayendo tierra ayudados de un cubo metálico enganchado a la pluma de un camión, cuando se produjo el desprendimiento de tierras que sepultó a la víctima. Según la acusación pública, los pozos carecían de protección para evitar la caída de material, a pesar de que estaban siendo realizados en un terreno rellenado con material procedente de otras excavaciones.
El fiscal imputa al autor del plan de seguridad y salud por no evaluar correctamente los riesgos, al coordinador de seguridad "por aprobar un plan deficiente", al capataz de la obra por no paralizar su ejecución y al director regional de SEMI por contratar a un capataz sin titulación. La acusación pública pide cuatro años de cárcel para cada uno de los imputados, menor para el capataz, que reclama dos.