GEMMA MALVIDO | A CORUÑA
Los vecinos de Augas Mansas se quejan de que las obras de la tercera ronda interrumpen las clases de los niños que asisten al colegio Rías Altas.
No denuncian sólo las voladuras, que también, sino el trasiego de maquinaria pesada que hay, estos días, en las inmediaciones del centro escolar. Las obras del vial llegan esta semana a lo que los vecinos denominan "zona cero" y es que se encuentran a menos de dos metros del colegio.
Los estudios de las obras prevén que, a finales de esta semana, el colegio se quede a una distancia de 14,20 metros de la rasante; algo que inquieta a los vecinos, por el peligro que creen que supondrá.
Los afectados por las obras de la tercera ronda en este tramo que toca a la urbanización Augas Mansas denuncian además que el Concello de Culleredo hubiese dado por buena una medición de ruido realizada cuando casi todas las máquinas pesadas estaban paradas.
Durante las microvoladuras realizadas desde el mediodía de ayer, los vecinos no registraron corrimientos de tierra en sus propiedades, aunque los hubo que, la semana pasada sufrieron el impacto de los movimientos del firme en las estanterías de su cocina; tanto, que las recogieron del suelo.
A pesar de que los técnicos de la tercera ronda les aseguraron a los vecinos que el colegio no sufriría proyecciones de piedras a causa de las voladuras en este tramo de las obras, los vecinos no están tranquilos porque nadie les ha asegurado que, cuando empiecen las detonaciones del otro lado del talud -en la cara de la urbanización Augas Mansas- el centro escolar no sufrirá las consecuencias.
Los operarios de las obras de la tercera ronda realizan microvoladuras para deshacer la piedra por la que transcurrirá el vial y, después, con máquinas pesadas, como palas y picadoras, recogen los restos de las detonaciones; de este modo, crean un talud.
Los vecinos ya habían denunciado, antes de que las obras se acercasen tanto al colegio, que los trabajos de la tercera ronda afectarían a los escolares. Se quejan además los residentes en Augas Mansas de que las obras no hubiesen avanzado más durante el verano, para que los niños no sufriesen ahora las consecuencias de las detonaciones.