MARCOS MOSQUERA | A CORUÑA
El debate sobre el topónimo de la ciudad se dirige a un embrollo político de difícil salida. El PSOE y el BNG, socios en el Gobierno local, tumbaron ayer en el pleno la propuesta del Partido Popular para instar a la Xunta a que declarase la cooficialidad de La Coruña, ahora ilegal, y de A Coruña. Nada más concluir la sesión, el alcalde, Javier Losada, se hizo rodear, en su despacho, de los concejales socialistas para sellar la carta que ha enviado al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, con el ánimo de proponerle "un esfuerzo conjunto para resolver la situación". "Yo y mi grupo ya hemos emitido nuestro voto, que es por la cooficialidad, y no cambiamos de posición", se lee en la misiva de Losada, que el Ayuntamiento hizo pública y en la que el regidor advierte a Feijóo de que los municipios carecen de competencias para promover una reforma de la ley y que ésta debe partir de la Xunta, de diputados autonómicos o de una iniciativa popular.
A la nueva partida del topónimo, jugada en un pleno extraordinario forzado por el PP, Gobierno local y oposición llegaron con las cartas boca arriba. Los populares buscaban, en vano, apoyo para un acuerdo que llevara al Ayuntamiento a instar a la Xunta a que promoviera la cooficialidad de A Coruña y La Coruña a través de una modificación de la Lei de Normalización Lingüística. Desde su aprobación por unanimidad en el Parlamento gallego, esta norma establece que, en Galicia, la única forma oficial de los topónimos es la gallega.
Los nacionalistas enarbolaron la misma bandera que siempre: el debate sobre el nombre de la ciudad está agotado y la única forma oficial es la gallega. Los socialistas constituían la última esperanza de los populares por sus 23 años litigando en los tribunales en defensa de La Coruña. Pero suponía una esperanza infundada porque el alcalde y la portavoz socialista, Carmen Marón, ya habían advertido de que, aunque mantenían su apoyo a la cooficialidad, jamás respaldarían un nuevo acuerdo plenario porque consideran vigente el de 2004. Aquel año, el PSOE, con mayoría absoluta y con la abstención del PP, declaró la cooficialidad de los dos topónimos, algo que la Justicia, previa demanda de la Xunta, anuló.
Con el guión escrito, la incógnita residía en si los diálogos arrojarían alguna novedad respecto a los argumentos manejados en las últimas semanas, desde que el PP reabrió la caja de los truenos del topónimo. Lejos de resultar innovadores, los discursos sirvieron para reafirmar qué piensa cada uno, por qué lo piensa y, sobre todo, lo mal que piensa del rival político.
Solo en la defensa de un acuerdo plenario en defensa de la forma La Coruña, el PP lidió con los reproches de PSOE y BNG. En el PSOE, la réplica la ofreció su portavoz municipal y la contrarréplica, en un gesto inusual, el propio alcalde. Carmen Marón recriminó al PP que todos los intentos de los socialistas por la cooficialidad, siempre cuando gobernaban la ciudad con mayoría absoluta, habían chocado con la oposición del Partido Popular, bien con su abstención en el pleno de 2004, bien con el recurso interpuesto por la Xunta, entonces en manos de los populares, contra aquel acuerdo, que después anuló un juez.
El PSOE advirtió al PP de que si quiere un acuerdo plenario en defensa de la L lo encuentra en el adoptado en 2004. "Tienen la misma validez las palabras de los socialistas ahora y hace cinco años", dijo Marón, que recordó lo que entonces había expuesto Losada: "Nos sentimos en la obligación y en el derecho de salvaguardar los términos A Coruña y La Coruña".
El alcalde acusó al PP de "equivocarse de escenario" porque un cambio de ley se debate en el Parlamento. "La propuesta que trae le trae sin cuidado porque si realmente le interesase la cooficialidad ya la habría resuelto y vendido políticamente", afirmó mirando a Negreira, a lo que añadió: "Los coruñeses no nos merecemos pasar por una segunda humillación del PP".
El portavoz del PP, Carlos Negreira, llamó a enmendar el "error" que todas las fuerzas, entre las que incluyó la suya, cometieron, a su juicio, en 1983 al ratificar por unanimidad una ley que sólo reconoce la toponimia en gallego. También animó a aprovechar que Alberto Núñez Feijóo es el primer presidente de la Xunta que "abre la puerta" a legalizar La Coruña.
"Lo que se propone es instar a aprobar una excepcionalidad para A Coruña, avalar legalmente lo que se habla en la calle. No hay menoscabo del gallego", señaló Negreira, para quien "no vale decir que sí y luego votar que no", en alusión directa a los socialistas.
Durante toda su intervención, el líder municipal del PP se esforzó en presentar al alcalde como "rehén" del BNG, en transmitir el mensaje de que si el PSOE votaba antes a favor del topónimo en castellano y ahora lo hace en contra es únicamente porque el pacto de gobierno con los nacionalistas ha condenado a Losada a "arriar la bandera de la L". "Sus aliados -sustanció- han logrado imponer el monolingüísmo excluyente".
"El PP alienta la xenofobia con los chabolistas, criminaliza a la juventud con el botellón y así llegamos a esta farsa, a este funambulismo político oportunista. Casi me lleva a recordar con añoranza a don Manuel (Fraga)", expuso el portavoz del BNG, Henrique Tello, para quien el PP busca "recuperar el viejo fantasma del conflicto lingüístico, relegando al pueblo gallego a la condición de anormal".
Tello interpretó la excepcionalidad que persiguen los populares en la ley de normalización como un intento de hacer a los coruñeses "anormales dentro de un país normal". El concejal del Bloque no sólo se dirigió al PP; también habló para los ciudadanos, a los que pidió "disculpas por someterlos al bochorno de recuperar un asunto rancio, ya superado por los coruñeses".
Ni la Xunta ni el Partido Popular se muestran partidarios de reabrir una vez más el debate sobre el topónimo después de que los populares hayan fracasado en su intento de conseguir un acuerdo unánime de la Corporación en favor de la cooficialidad de los nombres en gallego y en castellano. El presidente de la Xunta y también máximo responsable del PP en Galicia, Alberto Núñez Feijóo, recibió con "respeto" la "decisión democrática" del pleno coruñés, y abogó por aplazar este debate hasta las elecciones municipales de mayo de 2011. El mismo argumento siguió el portavoz municipal de los populares, Carlos Negreira, en los pasillos del Palacio Municipal al concluir la sesión plenaria.
"Mientras no haya un acuerdo del pleno de la Corporación de A Coruña no vamos a tomar ninguna decisión", afirmó el presidente autonómico durante su visita, ayer, a la ciudad para participar en la presentación de un libro conmemorativo de los 250 años del Colegio de Abogados. Su posición supone rechazar la pretensión del alcalde, Javier Losada, de que la Xunta tome como válido el acuerdo plenario aprobado hace cinco años.
A Mesa habla de "oda a la crispación"
A Mesa pola Normalización Lingüística, que había combatido en los tribunales el empeño del Ayuntamiento en dar validez legal a La Coruña, acusó al PP de formular "una oda a la crispación y al pasado" con su propuesta de cooficialidad. La federación vecinal Salvador de Madariaga consideró "positivo que la mayoría de los concejales" hayan defendido la cooficialidad, aunque "esta realidad no haya tenido un reflejo similar en las votaciones". Para Unión Coruñesa, el debate en el pleno "sólo es comparable a los mejores esperpentos".