JAVIER LOSADA
La muerte de Carmela Arias y Díaz de Rábago supone una gran pérdida para la ciudad y para Galicia. La condesa de Fenosa ha sido una mujer adelantada a su tiempo, fuerte y tenaz; un ejemplo para todos. Y así lo ha demostrado a lo largo de su vida con su labor al frente del Banco Pastor y de la Fundación Barrié de la Maza. En ella siempre he encontrado apoyo, asesoramiento y colaboración, siempre desde su cariño intenso a la ciudad y siempre desde el silencio, porque así lo quiso, huyendo de reconocimientos más que merecidos. Su nombramiento como hija predilecta de la ciudad siempre lo ha sentido como algo muy especial, porque muy especial ha sido su relación, su implicación y su cariño con su ciudad.
Sin duda ha sido un gran ejemplo para Galicia y para A Coruña. Su generosidad y sensibilidad le permitió continuar con gran acierto la labor iniciada por su marido, Pedro Barrié de la Maza, por lo que además de destacar por su labor empresarial, se convirtió en un referente en numerosos aspectos de la vida gallega y coruñesa, especialmente en el ámbito social, del bienestar cultural y educativo, como demostró con su apuesta por la creación y consolidación de la Universidad coruñesa, con su trabajo por el desarrollo de la formación de nuestros jóvenes estudiantes, y su compromiso permanente con los más desfavorecidos. Con la condesa de Fenosa perdemos un referente para Galicia y una gran mujer. Perdemos a una gran coruñesa.