PABLO LÓPEZ | A CORUÑA
El abogado de un hombre que fue ayer juzgado en la Audiencia Provincial por haberle amputado un dedo con un machete de cocina a un antiguo amigo considera que las contradicciones en el testimonio de la supuesta víctima de la agresión generan dudas sobre la culpabilidad de su cliente. El hecho de que el denunciante no recordara con exactitud la forma en la que su agresor lo esposó y ató y la imposibilidad de determinar un móvil para la amputación hacen que la defensa califique la versión de la víctima, que declaró por videoconferencia, como "poco coherente".
Acusado y denunciante se conocían por haber compartido piso durante varios meses, aunque una discusión entre ambos terminó con la expulsión del domicilio del segundo. El imputado declaró que lo echó de su casa por sospechar que le había robado en reiteradas ocasiones y dos meses antes de que ocurrieran los hechos de los que se le acusa.
"Era el novio de la hermana de la madre de mi hijo. Me faltaban las alianzas de boda, dinero?", comentó el acusado, que considera que la denuncia está motivada por el rencor que siente hacia él su antiguo amigo y compañero.
El denunciante reconoció durante el juicio de la Audiencia Provincial que, el día que acudió al hospital tras sufrir la amputación, no había mencionado que alguien le hubiera cortado el dedo por miedo y que había expuesto que lo había perdido en un accidente con una máquina. La supuesta víctima de la agresión también comentó que había ocultado inicialmente los hechos -a pesar de que los propios médicos detectaron que la causa no había sido accidental- por miedo a sufrir represalias.
La defensa consideró sospechoso que la denuncia no se formulara hasta meses después de la fecha en la que supuestamente ocurrió el suceso y precisamente cuando el denunciante se encontraba detenido por un robo en dependencias de la policía.
"Mintió en Urgencias y en sede policial. ¿Acaso lo hubiera acusado si no hubiera sido detenido? Quiere justificar con su miedo acciones delictivas", comentó el letrado Rubén Veiga, del despacho de José María Sierra, durante la vista celebrada ayer en la Audiencia.
El denunciante aseguró que el acusado lo había atado y esposado, pero no supo precisar cuál de las dos acciones había ocurrido antes. "Eso no tiene importancia", dijo después de que la defensa le preguntara si podía aclarar cuál fue la secuencia de los hechos.
La supuesta víctima de la agresión sí mencionó que el acusado, para el que la Fiscalía solicita cinco años de cárcel, había guardado el dedo amputado en una bolsa que contenía cocaína "para que no le doliera", una afirmación que carece de sentido para la defensa.
El denunciante afirmó que el imputado le pidió que subiera a su piso, ubicado en la ronda de Outeiro, para trasladar unas bolsas y que, una vez dentro del inmueble, le explicó que tenía que cortarle el dedo porque se lo habían ordenado.