ANA RODRÍGUEZ | A CORUÑA
Su vida útil ya no era muy larga, unos doce minutos. Y ahora su especie está abocada a la extinción. Se inicia la cuenta atrás para la desaparición de la bolsa de plástico. En A Coruña será Carrefour, en Alfonso Molina y Os Rosales, el primero en sentenciar al contaminante envoltorio y sustituirlo por un primo más ecológico, que pondrá fin al abuso del derivado del petróleo en las compras. Y es que cada español utiliza al año, de media, unas 238 bolsas plásticas.
España es el primer productor de bolsas de un solo uso o, como mucho, de dos, ya que un 65% se reutilizan para la basura doméstica. A partir del 1 de noviembre, la compañía de distribución facilitará a sus clientes bolsas reutilizables de forma gratuita. Terminado el periodo de transición, será cada uno quien se las tendrá que ingeniar para transportar su comida a casa.
El tradicional carrito de ir a la plaza ya está asomando la cabeza desde el limbo de los justos, para renacer con todo tipo de formas, prestaciones y, por supuesto, colores para combinar con el modelito del día. En el propio centro se ofrecerán otras "alternativas sostenibles" como bolsas de rafia o de algodón. Otra opción serán los sacos realizados con fécula de patata o maíz, que son biodegradables. También volverán las antiguas bolsas monedero, que se despliegan y recogen con una cremallera para poder ser transportadas en cualquier parte.
El Plan Nacional Integrado de Residuos, presentado este verano por el Gobierno central, ha dado la orden: el consumo de bolsas de plástico se tiene que haber reducido en un 50% para 2010. A partir de esa fecha, su consumo será prohibido de forma paulatina. Si el plan de residuos tiene éxito, cada persona podría ahorrar a lo largo de su vida más de 18.000 bolsas de un solo uso, que además tiene un interminable periodo de descomposición de cuatro siglos.
Tal es su proliferación, que hace poco más de una década un grupo de científicos descubrió en el Pacífico una gran isla de plásticos con una superficie mayor que la de la península ibérica. Carrefour es el primer gran comercio de la ciudad en seguir el plan estatal, aunque no sea una norma de estricto cumplimiento y que cuenta con la buena voluntad de clientes y comercios. Otros países europeos han optado por cobrar los recipientes, una medida que ha resultado efectiva.