La cuestión lingüística generó las primeras disensiones entre los socios del Gobierno local y abrió brechas internas en el grupo municipal socialista. Algunos concejales del PSOE cuestionaron, por ejemplo, la intención de los nacionalistas de promover una ordenanza sobre el uso del gallego en el Ayuntamiento. E incluso sugirieron en privado al alcalde, Javier Losada, la ruptura del acuerdo de gobierno después de las elecciones autonómicas, cuando el PP desplazó del poder en la Xunta a la coalición del PSdeG y BNG.
El giro dado por el alcalde en el capítulo lingüístico más enraizado en la ciudad, el del topónimo, ha devuelto la unanimidad al grupo socialista. Todos los concejales del PSOE apoyan la estrategia de Losada de votar en contra de la propuesta del PP para instar a la Xunta a legalizar la forma La Coruña y después proponer por carta al presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, "un esfuerzo conjunto" en favor de la cooficialidad. "Una cosa es el Gobierno local y otra el grupo municipal socialista. No hay que mezclarlas", expone un concejal del PSOE. Los ediles socialistas conocían antes del pleno municipal del lunes, en el que se votó la propuesta popular, que Losada remitiría la misiva. Ninguno se posicionó en contra; todos apoyaron "sin fisuras" al regidor porque, dicen, reflejó "el sentimiento del grupo socialista en el tema de la L".
Los socialistas no ven peligrar el acuerdo con el BNG, pese a que el portavoz municipal nacionalista, Henrique Tello, ha amenazado con abandonarlo si Losada persiste en su defensa del topónimo en castellano. "No se incumplió el pacto antes, no se incumple ahora y se cumplirá siempre", replica el PSOE.
La portavoz municipal socialista, Carmen Marón, remarcó ayer la tesis del alcalde. "Los socialistas coruñeses cumpliremos la ley, pero no renunciamos a la cooficialidad".