J. M. G. | A CORUÑA
El mantenimiento de la denominación de la ciudad en lengua gallega como única oficial es uno de los trece puntos del acuerdo que firmaron en junio de 2007 los concejales socialistas y nacionalistas para acceder al Gobierno local coruñés.
Pese a que esta condición no aparece de forma expresa en el texto del pacto, se deduce claramente de la lectura del texto pactado entre ambos partidos, que se comprometían a "impulsar la promoción de la cohesión social y territorial, de la identidad cultural y de la extensión del idioma gallego en los términos suscritos en el Acuerdo Marco".
El acuerdo señala a continuación que el Gobierno local articulará "los mecanismos necesarios" y que atenderá "a lo dispuesto en la Ley de Normalización Lingüística", que establece que los únicos topónimos oficiales en la comunidad autónoma son los expresados en lengua gallega.
La aplicación de este punto hizo que la administración municipal dejara de utilizar en todos sus documentos y señalización la doble denominación Concello de A Coruña/Ayuntamiento de La Coruña, que comenzó a emplearse cuando el Tribunal Supremo rechazó los recursos promovidos por el entonces alcalde, Francisco Vázquez, en contra de la normativa autonómica que le obligaba a usar sólo el nombre de la ciudad en gallego.
El pacto de gobierno establece también la potenciación del empleo de la lengua gallega en la actividad municipal, iniciativa que se reguló a través de una ordenanza elaborada por el departamento de Normalización Lingüística, dirigido por la nacionalista Ermitas Valencia.
La inclusión en esa normativa de un apartado en el que se establecía el gallego como idioma en el que debían expresarse los miembros del Gobierno local y en el que debían redactarse todos los textos y documentos del Concello suscitó las protestas de los ediles socialistas, quienes defendieron su derecho a utilizar la lengua de su elección. Finalmente, esa disposición no llegó a ser puesta en práctica por las concejalías en manos del PSOE, cuyos responsables emplean de forma habitual el castellano y cuyas comunicaciones y publicaciones se redactan en esa misma lengua o de forma bilingüe en el mejor de los casos.
La polémica acerca del topónimo, que generó agrios enfrentamientos en época de Vázquez por su oposición radical a utilizar la forma A Coruña, resurgió de forma inesperada con el anuncio del Partido Popular de que defenderá la cooficialidad del nombre en castellano si accede a la Alcaldía. Los populares reclamaron ya en 2008 al Ayuntamiento un pronunciamiento en ese sentido que volvió a efectuarse ahora, aunque causando un cambio de actitud en el grupo socialista.