MARÍA PARDO | A CORUÑA
La magistrada del Juzgado de Primera Instancia número 8 de A Coruña ha desestimado la demanda interpuesta contra Audasa por el colapso que sufrió la AP-9 el 2 de diciembre del año pasado, el mayor de su historia. La juez entiende que la entidad que representa a los afectados, Ausbanc, no está legitimada para defender casos de interés general, pues no está inscrita en el registro de asociaciones.
El Juzgado Central Contencioso Administrativo número 3 de la Audiencia Nacional confirmó en julio de este año la expulsión de la Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios (Ausbanc Consumo) del Registro Estatal de Asociaciones de Consumidores y Usuarios y, con ello, la pérdida de la condición de asociación de consumidores y usuarios por realizar "publicidad comercial o no meramente informativa" en su revista Justicia y Derecho y en su página web, donde también ofertaba la contratación de publicidad.
Aunque la juez no entra en la sentencia en el fondo del asunto, sí señala que ninguno de los denunciantes aportó "pruebas fehacientes" de los daños morales sufridos como consecuencia del colapso. Recuerda además el fallo judicial que los conductores ya fueron resarcidos por las compañías aseguradoras en relación a los daños materiales sufridos por los vehículos.
Ausbanc reclamó en su demanda que Audasa indemnizase con 500 euros por daños morales a cada uno de los conductores afectados, más de 3.000, según las estimaciones realizadas por la Guardia Civil. La asociación acusó a la empresa concesionaria de ser la responsable de los dos siniestros que se produjeron en la autopista entre las siete y media y las ocho y media de la mañana como consecuencia de las placas de hielo que se formaron sobre la calzada.
El abogado de Audasa ya puso en duda en el juicio la legitimidad de Ausbanc para representar a los usuarios de la autopista, pero además rechazó cualquier responsabilidad por parte del personal de la sociedad y sostuvo que "la carretera se congeló de repente" debido a una "brusca y repentina bajada de las temperaturas".
Las discrepancias entre la empresa demandada y los afectados se centran en el estado de la calzada. Los jefes de mantenimiento de Audasa sostuvieron en la vista oral que durante la noche previa a los choques múltiples se echó sal en la calzada, pero los usuarios denunciaron desde un primer momento que la vía no había sido tratada para prevenir la formación de hielo.
También fue objeto de debate la información facilitada en los indicadores luminosos. Según la acusación, los carteles sólo alertaban de peligro por lluvia, pero no de la existencia de placas de hielo, una afirmación rechazada por la defensa y por los responsables de mantenimiento de la AP-9, que insistieron en que durante toda la noche estuvieron encendidos los luminosos con la señal de peligro por nieve con un letrero que indicaba la posible existencia de granizo. Los dos siniestros provocaron retenciones de hasta veinte kilómetros, unos atascos que se trasladaron a la vía alternativa, la N-550. Como consecuencia de las colisiones, la AP-9 estuvo cortada durante tres horas en ambos sentidos.