GEMMA MALVIDO | A CORUÑA
Llega el invierno y con él las dunas en la playa de Riazor. El Concello prepara ya el arenal para los embates del viento y para las olas que rompen contra la coraza. El Ayuntamiento había anunciado que este año, una vez se hubiese terminado la temporada estival, empezarían los trabajos de regeneración de los arenales de Riazor y Orzán. La Demarcación de Costas, sin embargo, asegura que, en la actualidad, no se están realizando estos trabajos, sino que son las dunas de todos los años -llamadas móviles- las que se están erigiendo en la playa.
El comienzo del proyecto de regeneración de la playa de Riazor estaba fechado en el calendario para el pasado mes de septiembre, pero la Demarcación de Costas desconoce todavía cuándo empezarán a verter en el arenal las 300.000 toneladas de áridos que contempla el proyecto.
"Se va a hacer entre este año y el que viene", aclaró ayer una portavoz de Demarcación de Costas, sin precisar por qué la ejecución de la obra lleva retraso ni la razón por la que el arenal sufre la transformación de todos los años, en forma de montículos de arena móviles, en lugar de estar ya inmerso en los trabajos de regeneración y ancheamiento de las playas.
La Concejalía de Medio Ambiente estima en una semana el tiempo que le llevará erigir la duna artificial que, cada año, coloca en Riazor para proteger el paseo marítimo y también la playa de los embates del oleaje. El día 10 de marzo, una ola consiguió sortear el arenal y llegar hasta la balaustrada del paseo marítimo, llevándose a su paso más de doscientos metros de barandilla. Entonces, los ingenieros de caminos ya habían señalado que una mayor cantidad de arena en la playa habría servido para paliar las consecuencias del temporal y apremiaron a la Demarcación de Costas de Galicia para que realizasen el vertido de las 300.000 toneladas de áridos en la playa antes de que comenzase la temporada de verano.
Este proyecto de regeneración de los arenales urbanos tiene un presupuesto de doce millones de euros y persigue el objetivo de recuperar para las playas la anchura que tenían dos décadas atrás, cuando se realizó el primer vertido de arena. Fue entonces, cuando se ampliaron entre cuarenta y cincuenta metros los dos principales arenales de la ciudad, que quedaron unidos incluso a la altura de la coraza cuando la marea estaba alta.
En condiciones normales, la duna móvil -y las que el oleaje vaya formando con el paso de los días y de las mareas- están en el arenal hasta finales del mes de mayo, cuando las máquinas vuelven a la playa para allanar la zona y dejarla apta para el baño durante el periodo estival, que dura hasta el mes de septiembre.